Alergia al gas en Salinetas

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

«¿Oyó?, eso es como la ruleta rusa, si le toca..., no lo cuenta, ¿sabe lo que le quiero decir?». A sus 94 años Sergio ha visto muchas cosas y sabe que una planta de gas entraña sus riesgos. Eso es precisamente lo que echa para atrás a los vecinos de Salinetas, que le tienen miedo a la industria.

Más explícita fue la oposición de Juan Antonio Rodríguez, que no ocultó su indignación con la sola pretensión del gobierno local de pensar en Salinetas para ubicar la planta de gas que tanto han rechazado en Agüimes o Juan Grande. «Que no, hombre, que no, uno anda asustao siempre con la bombona que tenemos en las casas, con un cuidado del carajo, y quieren que me quede tan tranquilo cuando nos quieren poner aquí al lado un armatoste de esos», se quejó. «Vamos, eso es un crimen».

Su argumento, con otras palabras, fue ayer el más repetido entre los vecinos de la playa que fueron consultados por este periódico. A la gente le da miedo pensar en una mole de hormigón repleta de gas cerca de donde vive y duerme. Enseguida les vienen a la cabeza las siempre temidas explosiones. «A mí no me gusta eso tan cerca de un barrio, me produce inseguridad», confesaba ayer Guacimara Rodríguez, que trabaja en una panadería-cafetería de la zona. «¿Pero cómo, un depósito lleno de gas aquí al lado? qué miedo, ¿no?», reaccionaba con naturalidad una compañera suya, Beatriz Sarduy, que se enteró del tema en ese mismo instante.

«Traerá ingresos». Hubo mayoría de noes, pero también hubo escepticismo, o quizás resignación, como la que mostró otra joven, Rosa González. «Si la ponen, sería una cosa más, ahí llevan los depósitos de la Disa de toda la vida, y también nos han metido las jaulas marinas que se han cargado el agua de la playa», se lamentaba. Sólo Rafael Báez le abre una puerta a la esperanza. «Si es para bien, pues bienvenido sea, yo creo que puede traer ingresos para Telde», se explicó. «¿Qué si me da miedo? mire, esos tanques de la Disa llevan ahí toda la vida y no ha pasado nada?», apuntó como argumento.

Sea como sea, no hay unanimidad, por lo que si finalmente el gobierno local sigue adelante y, tras estudiar pros y contras, ofrece la costa de Telde para el gas, el Ayuntamiento no se encontrará con un camino de rosas. Francisco Javier, que vende cupones en el barrio desde hace años, siente Salinetas como suya y no le convence la idea. «A mí me parece muy mal, aquí vive mucha gente, que se lo lleven a otro sitio que no moleste», sentenciaba Juan Lorenzo Medina.