Alegato de Edith Wharton: Contra el machismo

08/06/2013

Edith Wharton ((Nueva York, 1862 -Saint-Brice-sous-Fôret [Francia], 1937) es ampliamente conocida por su obra La edad de la inocencia, por la que fue galardonada con el Premio Pulitzer en 1921. Pero la escritora norteamericana, una de las más populares a comienzos del siglo XX, escribió también un buen número de relatos cortos así como otras novelas, escritos todos ellos en los que queda patente su pensamiento feminista, su lucha social en un mundo encorsetado y clasista al que ella pertenecía pero del que huyó. Por lo menos así se puede catalogar su marcha a Francia, donde se radicó y donde vivió la I Guerra Mundial. Allí recorrió en motocicleta los campos de batalla para auxiliar a los heridos y confortar a los moribundos. Por todo ello, por su valía literaria y humana, no es de extrañar que fuera la primera mujer que recibiera un título honorífico de la Universidad de Yale; o que, recibiese la Legión de Honor de Francia y que el día de su entierro recibiera honores militares de un batallón de excombatientes.

Sensible y comprometida, Edith Wharton criticó en sus libros la artificialidad de la sociedad a la que ella misma pertenecía, defendió un papel más relevante para la mujer y diseccionó al hombre de principios del siglo XX, machista y egoísta.
Y todo ello queda reflejado de forma palpable en El día del entierro (1930), un relato corto que ahora publica Rey Lear, con traducción de Susana Carral, en su serie Breviarios. Como especifica la editorial, «es un auténtico alegato contra el machismo, lo que demuestra su modernidad y su capacidad visionaria para adelantarse a los tiempos en la lucha por la igualdad de la mujer». La historia comienza con unas frases demoledoras y al tiempo reveladoras. «Su esposa había dicho: ‘Si no la dejas, me tiro por el balcón’. Él no la dejó y su esposa se tiró por el balcón». Así de simple.
El día del entierro cuenta la historia del profesor Trenham que, apesadumbrado y lleno de remordimientos, decide dejar a su joven amante tras la muerte de su esposa. Una muerte que para la mayoría es un suicidio pero que él, el reputado profesor universitario, sabe que esconce algo más. Así, Edith Wharton recrea en El día del entierro la psicología de un machista, de un egoísta incapaz de afrontar la vida en solitario ni de pensar en la felicidad de su pareja. Con gran precisión técnica, la autora analiza a un hombre que bien podría haber sido su esposo, ya que ella misma vivió un matrimonio infeliz, plagado de infidelidades y que acabó en divorcio. Sin revelar más detalles, para mantener el suspense que logra el relato, decir que El día del entierro cuenta con «un desenlace inesperado» que aportará «un poco de justicia en este retrato social en el que la gran escritora norteamericana vuelve a demostrar su valentía para romper con los arquetipos tradicionales y las tesis más conservadoras».
La vida de Edith Newbold Jones, su nombre de soltera, es digna también de una novela, aunque por suerte, y agracias a una serie de decisiones poco convencionales para su tiempo, tuvo mejor final que el de la esposa suicida de El día del entierro. Nacida en Estados Unidos, pasó gran parte de su vida en Europa. En 1885, se casó con el banquero Edward Wharton, de quien se divorció en 1913. Durante la década de 1890 escribió relatos para Scribner’s Magazine, y en 1902 publicó una novela histórica titulada El valle de la decisión. Su fama literaria le llegó con La casa de la dicha (1905), obra en la que retrata un mundo clasista y cerrado. En 1907 decidió asentarse en Francia. Su novela corta Ethan Frome, una trágica historia de amor entre personas corrientes ambientada en Nueva Inglaterra, se publicó en 1911. Wharton produjo un gran número de novelas, libros de viajes, relatos y poemas. Entre sus novelas destacan Las costumbres del país (1913), La edad de la inocencia (1921) y El hijo de la señora Glenn (1935).