Agaete desvela su historia

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La leyenda y el mito han rodeado la historia de Canarias y la relación entre conquistadores y conquistados. Pero un sorprendente descubrimiento arqueológico, en medio de Las Candelarias, en Agaete, puede ser el punto de partida para conocer las condiciones de vida de una época en la que la Isla cruzó la línea entre la Edad Media y la Moderna.

El movimiento de tierras que preparaba el terreno para la construcción de una urbanización de tres centenares de viviendas en Las Candelarias, en el Valle de Agaete, dejó a la vista lo que al principio sólo parecían muros de bancales para tomates. Era el vestigio de un ingenio de azúcar, el oro blanco con el que el adelantado Alonso Fernández de Lugo ganó lo suficiente como para emprender la conquista de otras islas mientras sometía a la población aborigen y a esclavos traídos de África a condiciones de trabajo capitalistas en pleno siglo XV.

Los millones de fragmentos cerámicos de las formas azucareras (moldes con forma de cono) y la extensión de las instalaciones del ingenio -zona de molienda, de cristalizado, etc. casi 9.000 metros cuadrados- dan cuenta, dicen los arqueólogos, de que en Agaete se dio una auténtica producción industrial que marcó el paso de la Edad Media a la Edad Contemporánea.

Los lazos directos con los mercados holandeses, ingleses y alemanes colocaron el azúcar de Agaete en las mesas europeas gracias al régimen especial que Canarias y sus adelantados gozaban desde el inicio de la conquista. Las crónicas registran en Canarias el primer edificio de ingenio en 1484. El de Agaete, según indican los expertos, sería el más antiguo de Canarias y probablemente «el más antiguo del Atlántico».

Las obras de la urbanización, asegura la responsable de la obra y propietaria de los terrenos, la Inmobiliaria Betancor, no han afectado al yacimiento. Las áreas en las que se encontraron los vestigios fueron delimitadas por el equipo de arqueólogos que dirige Valentín Barroso y Consuelo Marrero, y quedarán después como «zona libre» en la urbanización que se sigue construyendo.

Primeros sondeos

Cuando el Ayuntamiento recepcione la obra final, señaló ayer el gerente de la inmobiliaria, José Ramón Amondarain, decidirá qué hacer con el yacimiento. De momento ha sido la propia empresa la que ha contratado a los arqueólogos para los primeros sondeos, que han sacado a la luz, además, otros dos grandes descubrimientos.

El primero, una zona de enterramientos aborigen, de la que ya se han extraídos tres esqueletos. Esta excavación, seguida de cerca por su especial importancia por el Cabildo de Gran Canaria, que fue además quien la costeó como proyecto autónomo, revela al menos dos cuestiones. Hubo enterramientos aborígenes directamente en tierra, sin construcciones funerarias especiales. Y un segundo, la ocupación prehispánica de la zona norte de la Isla fue más compleja y extensa de lo que se creía hasta ahora, cruzando los límites de Maipés, donde se sitúa una importante necrópolis.

Curiosamente, la conservación de estos restos se la debe Agaete a sus bancales. Debajo de ellos permanecía -y continúa- parte de su historia, y no se sabe por cuánto tiempo. La cuestión ahora es decidir qué se va a hacer. En principio la zona requiere una excavación en profundidad, proyecto al que Valentín Barroso no puede poner límite temporal. «Los trabajos en la Cueva Pintada duraron 18 años», dice el arqueólogo. «Aquí... no sabemos».