Admite tocamientos sexuales a un joven con discapacidad mental

EFE

Un hombre acusado abusar sexualmente de un joven de 18 años, pero con una edad mental de 12, ha reconocido este martes ante la Audiencia de Las Palmas que hizo tocamientos sexuales y practicó al chico una felación, si bien dice que fue con su consentimiento y que en no advirtió su retraso. El acusado, que se enfrenta a una pena de 10 años de prisión, en las últimas palabras que tiene derecho a pronunciar ante el tribunal, afirmó que es una buena persona y trabajadora, e insistió en que todo lo que hizo fue de forma consentida, y que además preguntó a la víctima su edad porque había tenido problemas anteriormente con un menor. El procesado fue condenado a 10 meses de multa por un delito de abuso sexual a un menor en 2005, si bien no se considera como reincidencia por considerarse cancelado. El joven declaró que el hombre, que trabajaba en una pizzería, le invitó a una pizza y para que se la comiera le llevó al interior de un cuarto trastero que hacía la función de almacén, donde le dijo que se bajara los pantalones. La víctima explicó que accedió a las peticiones del acusado porque le dio miedo el cuchillo que tenía para cortar la pizza. Así mismo, manifestó que contó los hechos al día siguiente a su madre, quien dijo que su hijo le relató lo ocurrido y que el acusado le había ofrecido al joven 15 euros si le practicaba la felación, cuestión que, según el acusado fue distinta, porque asegura que fue el chico quien le pidió el dinero. El relato del joven fue considerado por la psicóloga como veraz, pues dijo que aunque presenta algo de confusión no apreció que mintiera sobre los hechos, que denunció junto a su madre en la Policía porque, según indicó la víctima, no quería que el acusado se lo pudiera hacer a otras personas. El abogado del acusado solicitó la absolución porque dijo que su cliente desconocía el retraso del joven y porque la relación fue consentida. El ministerio fiscal reclamó además que el procesado no pueda acercarse a la víctima ni comunicarse con ella por un periodo de quince años.