Abatido un tercio del ganado guanil

17/11/2015
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Tiradores del Parque Nacional de Doñaña abatieron la semana pasada 70 ejemplares caprinos en espacios naturales como Tamadaba, Guguy, Guayedra e Inagua para que no se coman las repoblaciones y con permiso del Cabildo. Es un tercio del censo estimado de ganado guanil de la Isla. Vecinos del Valle de Agaete critican la medida.   

La mayor batida a tiros de ganado guanil en Gran Canaria es la que tuvo lugar del 7 al 11 de noviembre en barrancos, montes y riscos del Oeste, en distintos espacios naturales protegidos en los que las cabras asilvestrados arrasan las repoblaciones forestales del Cabildo. Los 70 ejemplares abatidos, según datos aportados por la Consejería de Medio Ambiente, representan un tercio de las 200 cabras y machos salvajes y asilvestrados que se estima que campan a sus anchas por La Trasierra.

La batida fue protagonizada por expertos tirados traídos de la Península, en concreto del Parque Nacional de Doñana, dotados de rifles de larga distancia y capaces de pegarle un tiro a una cabra a un kilómetro de distancia. No es la primera actuación de este tipo que autoriza el Cabildo para controlar la población guanil, pero sí la de más envergadura realizada nunca. No será tampoco la última porque están programadas más.
El consejero de Medio Ambiente, Juan Manuel Brito, explica que «las cabras salvajes arrasan las repoblaciones» y «están poniendo en peligro muchos endemismos», mantiene que «las apañadas han fracasado reiteradamente» y defiende la batida a tiros realizada como «la única medida eficaz» para el control de ese ganado.

La autorización para acabar con ellas a tiros, señala Brito, afecta a espacioso naturales protegidos como Guguy, Guayedra, Tamadaba, Inagua, Tirma y otros enclavados en la Reserva de la Biosfera de la Isla y resalta que la Comisión Europea ha pedido al Cabildo que acabe con el problema del ramoneo o dejará de aportar fondos para iniciativas como el proyecto Life de reforestación de Guguy que está en marcha. En concreto peligraban 426.000 euros.

Además, afirma que dejar la mayoría de cuerpos donde cayeron abatidos, en lugares de difícil acceso, «no es malo y contribuirá a la alimentación de carroñeros, como los cuervos, que lo están pasando mal».