«A los 60 días de morir mi hermana, llegó la dependencia»

07/04/2010

Felipa, de 86 años, no llegó a tiempo de recibir la ayuda de la ley de la dependencia. Falleció 9 meses después de que se le reconociera como gran dependiente en su máximo grado y nivel. Su familia no quiere la ayuda ahora. Pero sí exigen al Gobierno canario una disculpa por su ineficacia, falta de agilidad y de humanidad ante éste y otros casos similares.

Hace quince días Rafaela Hernández, hermana de Felipa, de 86 años, recibió esa llamada tan esperada durante meses de la Consejería de Asuntos Sociales y Bienestar Social del Gobierno canario. Una voz al otro lado del teléfono le comunicaba la fecha de la reunión con el asistente social, en la que ambas partes debían concretar  cómo materializar  la ayuda a la que Felipa tenía derecho tras serle reconocida su gran dependencia el 28 de julio de 2009. Cuando su  interlocutor terminó de hablar, Rafaela le dijo textualmente: «mi hermana ya falleció (enero 2010)». La respuesta de la funcionaria fue «lo siento mucho» y colgó el teléfono.


Así finalizaron 14 meses de papeleo, esperas, llamadas y elevados gastos asumidos por la familia. «Sin disculpas, ni explicaciones por el retraso, ni nada de nada. Tratan a estos enfermos como meros números, sin humanidad alguna, no les interesamos», afirma. La Ley habla de un plazo de tres meses entre la presentación de la solicitud y la conclusión del proceso. «En el caso de mi  hermana, supongo que como en otros muchos, el Gobierno canario demuestra su falta de humanidad y, sobre todo, su ineficacia. Deberían priorizar los casos más graves», opina.

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