La brisa arrastra hacia Huelva las emisiones de los polígonos industriales

RUBÉN DARÍO GARCÍA LEÓN/ EFE

La brisa que de mar hacia tierra tiene lugar entre las 11.00 y las 17.00 horas transporta hacia Huelva penachos industriales con altas concentraciones de dióxido de azufre, arsénico, cobre, selenio, bismuto, plomo, cadmio y partículas ultrafinas de ácido sulfúrico que se emiten en la Fundición de Cobre que está al sur de la ciudad. Así lo ha informado a Efe la doctora por la Universidad de Huelva, Rocío Fernández, quien explicó que éste es uno de los resultados de sus tesis "Origen y características de las partículas finas y ultrafinas en el aire ambiente de Huelva". Según esta investigación, que ha sido publicada entre otras en las revistas Atmospheric Chemistry and Physics y Atmospheric Research, el impacto industrial sobre la ciudad de Huelva es tal que las concentraciones de arsénico, cobre, cadmio, zinc y bismuto son entre tres y cinco veces superiores a las que se registran en otras ciudades europeas. Mientras, las concentraciones de partículas ultrafinas, que son las que tienen un tamaño inferior a 0,1 micras (una micra es una parte entre un millón de un metro) son el doble de las que se registran en ciudades europeas Rocío Fernández dijo que en la legislación no se tienen en cuenta las partículas ultrafinas o nanopartículas cuando se legisla sobre calidad del aire, a pesar de que hay una relación entre ellas y problemas respiratorios y cardiovasculares. Las partículas ultrafinas representan entre el 80 y el 90 por ciento del total de las partículas que están en el aire y la mayoría de los estudios se han centrado en destacar su presencia en las emisiones de los vehículos. Durante su tesis, Rocío Fernández planteó identificar las fuentes y procesos que contribuyen a los niveles de partículas ultrafinas y carbono negro (hollín) en Huelva, así como cuantificar la contribución de esas emisiones a los niveles de partículas ultrafinas, y evaluar la relación que hay entre contaminación por partículas ultrafinas y composición química de las partículas con un tamaño de 2,5 micras. Según este trabajo, las fuentes que más contribuyen a los niveles y composición de las partículas con un tamaño inferior a 10 y a 2,5 micras son las que por lo general se observan en otras ciudades europeas, y son la combustión de hidrocarburos en actividades industriales, emisiones de automóviles, material mineral y sal marina. Y las concentraciones medias de determinados metales trazas, algunos tóxicos, como arsénico, cobre, bismuto, zinc, plomo, cadmio y selenio, son altas respecto a las registradas en otras áreas urbanas y en particular en 2005 superiores al valor establecido por la legislación europea. Además, durante el estudio, que se realizó entre 2004 y 2009 se registraron varios episodios de concentraciones muy altas de arsénico. La principal fuente de esos metales son las emisiones de la Fundición de Cobre ubicada al sur de la ciudad. Las partículas ultrafinas también presentaron marcados ciclos semanales, de modo que sus concentraciones experimentaron un drástico incremento durante las mañanas de los días laborables (07:00 - 09:00 horas) como consecuencia de las emisiones de los automóviles, y alcanzaron un marcado máximo durante las horas centrales del día (11:00 - 17:00 h) relacionado con emisiones industriales. Este máximo está asociado al desarrollo de la circulación de brisa mar a tierra y fue observado tanto durante días laborables como en fines de semana. Esta circulación de brisa de mar a tierra hace que los penachos industriales (emitidos en la costa) sean transportados tierra adentro durante las horas centrales del día, dando lugar a fumigaciones sobre la ciudad de Huelva. A juicio de Rocío Fernández, los resultados de este trabajo tienen implicaciones que afectan a los programas de vigilancia de la calidad del aire. En la actualidad los programas de vigilancia del aire sólo realizan medidas de partículas con un tamaño inferior a 10 y 2,5 micras, pero no a de nanopartículas. La investigación se ha llevado a cabo en el marco de diversos proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Medio Ambiente, la Junta de Andalucía y la Comisión Europea (GRACCIE), en los que han participado la Universidad de Huelva, el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (Tenerife), y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.