30.000 miradas en sus caderas

04/07/2006

El huracán Shakira arrambló con la Isla. Y su efecto no fue mayor porque la capacidad del estadio de Gran Canaria es limitada. Los directivos de la Unión Deportiva soñarán, a partir de ahora, con que el equipo despierte la mitad de interés que la sugerente voz de la colombiana.

El estadio fue pasto del torbellino de energía y vitalidad que Shakira desplegó sobre el escenario para disfrute de sus fieles seguidores; una parroquia de 30.000 almas, que se quedaron hipnotizadas con el sinuoso movimiento de sus caderas y las canciones que han marcado la trayectoria de esta colombiana convertida en una de las estrellas latinas de mayor proyección internacional.

El concierto empezó con unos 20 minutos de retraso, aunque la  espera mereció la pena para recoger un sonido perfecto. La embajadora de Barranquilla, que comparte título junto al popular caimán de la canción  colombiana de José María Peñaranda, salió al escenario y se presentó cantando Estoy aquí. Desde ese momento, el estadio se vino abajo y el público se rindió a sus pies. A partir de su aparición sobre el escenario,  el auditorio no dejó de corear el repertorio de canciones elegido por Shakira para dar forma a la gira Fixation oral, que mañana saltará a Tenerife. La cantante ofreció los temas más representativos de sus trabajos discográficos anteriores como Servicio de lavandería, Pies descalzos y Dónde están los ladrones. La aparición en el repertorio de canciones como Suerte, Te dejo Madrid o La Tortura hizo enloquecer a la audiencia.

Fuerza

La colombiana puso toda su energía en las canciones de su último disco. Los cambios de vestuario, los miles de watios de luz y sonido, su banda de músicos y, por supuesto, sus sugerentes coreografías lograron que, para muchos, éste fuera un gran espectáculo y quizá el concierto más esperado de su vida.

El público estuvo entregado en todo momento a la que es su ídolo, más bajita de lo que la mayoría imaginaba,  a la que aplicaban el dicho de que «las cosas   buenas vienen en tarros pequeños». Cuando todos presagiaron el final del concierto nadie se movió. Todos esperaban algo más, una canción que pusiera el broche final a la noche. Para no defraudar, Shakira ofreció su tema Hips don´t lie. Ahí se fue otra vez. Esperemos que no para siempre.

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