27 horas abandonado en la Isla de Lobos como «castigo»

D.M. / C.G.

Con rotulador, el menor danés escribió Morten Madsen, el nombre de su jugador favorito de hockey sobre hielo, sobre la cubierta del velero-escuela para jóvenes conflictivos. Por eso, el chico de 16 años relató que lo desembarcaron en la Isla de Lobos durante 27 horas, «solo y sin comida».

Dinamarca se encuentra muy lejos de la Isla de Lobos, tanto geográficamente como en sistemas de integración social de jóvenes conflictivos. La Guardia Civil de Corralejo detuvo el miércoles al capitán del velero de bandera danesa Silvermoon por un supuesto delito de abandono de un menor en Lobos durante 27 horas. Sin embargo, el juez decidió ayer mismo dejarle en libertad y devolverle la custodia del chico danés de 16 años que contaba con la autorización paterna y con el visto bueno del Gobierno de Dinamarca que usa tales métodos para meter en vereda a los jóvenes.

«Al barco no vuelvo, que me castigan». Repetía en inglés el menor danés de 16 años al que encontraron el miércoles a mediodía, descalzo y aterido de frío, en la caseta del centro de visitantes de la Isla de Lobos. El chico relató que la tripulación del velero-escuela Silvermoon lo había desembarcado «sin comida, sin agua, sin abrigo» por haber grabado en el casco del barco el nombre de su jugador favorito de hockey sobre hielo, que también figura en su gorra.

La Guardia Civil de Corralejo procedió entonces a detener al capitán del velero, B.F., de 22 años, que esperaba fondeado frente a Lobos y le llevaba alimento y agua en una zodiac, acusado de un presunto delito de abandono de un menor durante 27 horas. Mientras, la guarda y custodia del joven pasó a manos del Cabildo Insular, que lo trasladó a su centro de acogida de menores donde durmió.

Sin embargo, y tras tomar declaraciones a todos los protagonistas, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 decidió ayer dejar al capitán en libertad y devolverle la custodia del chico. El método de aislar a un menor conflictivo en un barco durante meses parece suele ser usual en Dinamarca, de acuerdo siempre con la familia, y puede durar hasta un año.

Este joven embarcó en Portugal a donde llegó en avión desde Dinamarca, a donde está previsto que vuelva el 7 de junio tras recalar en un país latinoamericano. La escala de Lobos es, bajo el punto de vista del sistema de integración danés y pese a la perplejidad de cualquiera, un paso más en su aprendizaje.