Mirador de la Peña. / J.L.R. Vídeo: Carmelo Armas

Ruta gastronómica por Canarias: El Hierro

La isla más joven del archipiélago canario es sin duda un lugar de sosiego y tranquilidad al que acudir para recuperar las fuerzas perdidas. A su enorme personalidad hay que sumarle unos paisajes que asombran y unos productos gastronómicos muy apreciados por todos

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Valverde

El Hierro tiene tantas caras que el visitante siempre anda boquiabierto allá donde va. Acantilados sobrecogedores, piscinas naturales, bosques de pino canario, volcanes y paz, mucha paz. Así es esta pequeña isla que se ha convertido, por méritos propios, en una de las niñas bonitas de todos los canarios. La isla, declarada Reserva de la Biosfera, es el eterno paraíso tranquilo al que siempre acudir para volver a respirar. Y por si eso fuera poco, es un lugar donde comer bien, con unos célebres quesos, sus admiradas quesadillas y unos vinos con Denominación de Origen logrados con mucho esfuerzo. Para iniciar la placentera ruta herreña, podemos dirigirnos al bajar del avión hacia la Villa de Valverde, capital de la isla. Allí, entre calles empinadas y lugares donde se respira historia, como la iglesia de Santa María de la Concepción (s. XVIII), es la única capital canaria que no está junto al mar. Una buena parada matutina es la panadería Santiago, donde la oferta dulce y salada es fabulosa. Por supuesto aquí no puede faltar en nuestro desayuno la quesadilla, uno de los grandes emblemas culinarios de El Hierro. A este dulce, en el que el queso elaborado de manera artesanal en la isla es el ingrediente principal, se le añaden huevos, matalahúva, ralladura de limón, azúcar y canela. El resultado es uno de los productos que más orgullo genera entre los herreños, y con razón.

De la terraza al Charco Manso

Tras haber disfrutado de un buen desayuno y conocer a pie la capital de la isla, un buen plan es dirigirse al pueblo de Echedo, situado sobre una ladera que se abre al Atlántico. Este acogedor enclave está rodeado de pequeñas huertas agrícolas, muchas dedicadas al cultivo de la viña y frutales, siendo uno de los centros vitivinícolas de la isla. Además, allí nos encontraremos con construcciones de piedra típicas de la edificación herreña. En Echedo la mejor opción para disfrutar de un buen almuerzo es La Higuera de Abuela, que se encuentra en una agradable casa donde la terraza central es un idílico escenario para disfrutar comiendo.

Un queso herreño asado con miel y papas arrugadas con sus mojos abren el almuerzo, al que acompañamos con un vino blanco ecológico local, de bodegas Uwe. De principal, un plato de taquitos de peto rebozados. Y como es obvio, una de mis perdiciones confesas para el postre, la piña de El Hierro, de una calidad insuperable.

Al salir del restaurante hay que poner la mirada en el mar. Y aventurarse a llegar hasta el Charco Manso por la imponente carretera que nos lleva del pueblo hasta la costa. A nuestra llegada, la magia vuelve a hacer acto de presencia, y descubrimos una piscina natural superlativa donde no faltan las cuevas y los arcos naturales. Es fundamental darse un baño en sus aguas tranquilas, o al menos disfrutar del paisaje durante un buen rato antes de partir.

Cena con el talento de Manrique

El Hierro parece empeñado en no dejar de abrazarnos, sorprendernos y descubrirnos lugares aún más impactantes. Muestra de ello es el Mirador de La Peña, en Guarazoca, con unas vistas que emocionan y con un icónico edificio que es una verdadera joya diseñada por el artista César Manrique. Amplios ventanales para no perder de vista jamás el hermoso panorama, el interior del edificio es sutilmente acogedor y otras de las incalculables huellas que nos regaló el artista. Allí se grabaron varias escenas de la aclamada serie 'Hierro', que terminó de impulsar a la isla en materia turística. Este lugar es perfecto para disfrutar de una singular cena en su fantástico comedor mientras no quitamos la mirada del valle de El Golfo o de los vírgenes Roques de Salmor, santuario de los lagartos gigantes endémicos. Un vino en la terraza exterior que funciona como cafetería es una magnífica opción antes de pasar al comedor del restaurante. La carta tiene muchos guiños a originales creaciones con producto local y eso es una buena noticia. Empezamos con una sopa de pescado, que estaba muy sabrosa y continuamos con un fantástico y fresco tartar de atún, generosamente servido. De postre, y me van a perdonar, de nuevo piña herreña, tan adictiva como la propia isla. Y desde allí, uno de los puntos más altos de El Hierro tras una cena donde el comensal parece estar en el cielo, nos despedimos con un hasta pronto y agradecidos por la eterna generosidad de la naturaleza.

Binter patrocina esta sección de gastronomía, que permite conocer la riqueza culinaria de las distintas islas del Archipiélago, conectadas en su totalidad por la aerolínea. La compañía aérea canaria hace posible llegar en vuelo directo a El Hierro desde las islas de Tenerife y Gran Canaria.