Playa en Corralejo. / J.L.R. Vídeo: Carmelo Armas Cabina: Nicolás Luis González

Ruta gastronómica por Canarias: Fuerteventura

La isla de las playas eternas, la arena dorada y las aguas turquesas, es también un lugar a tener muy en cuenta si lo que queremos es descubrir nuevos sabores que sorprenden a todo visitante, con sus célebres quesos y la carne de cabra como grandes emblemas.

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Puerto del Rosario

Es la isla más antigua de Canarias, comenzando a emerger de las aguas del Atlántico hace unos 22 millones de años. Además, es probablemente la más idílica para los amantes de las grandes playas que allí abundan, donde la vista se pierde entre arena dorada, aguas tranquilas y transparentes y un particular ritmo que atrapa. Qué decir de sus paisajes del interior, tan singulares que transportan al visitante a una escena realmente atípica y atractiva. Porque Fuerteventura, además de ser lugar de playas, deportes acuáticos y poderoso viento, es también Reserva de la Biosfera desde 2009, es historia y cultura y por supuesto es gastronomía. La isla lleva unos años experimentando un optimista despertar culinario que tiene un recorrido tan inmenso como sus imponentes carreteras.

Desayuno con vistas a Lobos

Comenzamos la ruta visitando uno de los lugares con más magia de la isla, Corralejo. Un agradable recorrido por su paseo marítimo, con un ambiente que contagia, nos lleva a una pastelería alemana llamada La Ola donde disfrutar de un desayuno espléndido. Con unas privilegiadas vistas a la isla de Lobos, este lugar se ha convertido en todo un templo en la zona para comenzar el día con entusiasmo. Una gran variedad de panes y tartas harán las delicias de los comensales, que encontrarán allí uno de los secretos mejor guardados de Corralejo para los desayunos.

Una buena barra de Leberkäse, un embutido de Baviera muy apreciado en la cocina alemana, acompañado de pepinillos y cebolla frita, un buen café y una deliciosa tarta de queso con arándanos suponen un comienzo bastante motivador en el inicio de la ruta majorera. Es obligatorio después del festín en La Ola disfrutar del ambiente del puerto y de deleitarse con las pequeñas playas que nos encontramos en el camino.

Camino al interior

Tras esta acertada parada, y tras estar ya plenamente involucrado con la magia que desprende la isla, cambiamos radicalmente de escenario y nos adentramos en el interior de Fuerteventura para llegar hasta prácticamente el centro, a Agua de Bueyes, en Antigua. Un fantástico tramo de conducción por las cinematográficas carreteras nos va dejando ver pequeños pueblitos con un particular encanto desértico de interior, que traslada a otra época. Al final del trayecto espera el Grill El Majorero, un oasis de placer donde la carne es protagonista y el producto local se sirve con generosidad y buen hacer. Aquí es obligatorio disfrutar con la carne de cabra, que preparan a la perfección. Antes, unos entrantes como canelones de cochino negro o unas cremosas croquetas se encargarán de avisar de que el trayecto ha merecido la pena. Tras ello, una jugosa paletilla de cabrito majorero al horno y luego marcada a la brasa y un plato de carne de cabra en salsa perfecto. El restaurante tiene una agradable terraza y un gran comedor en una bonita casa de estilo rural.

Cena en la capital

Ese fantástico homenaje culinario en el interior nos ha sorprendido, y nos vamos de Antigua rumbo a la capital de la isla con la promesa de volver pronto. En Puerto del Rosario volvemos a reencontrarnos con el mar y a disfrutar de él gracias a sus paseos que lo bordean. Tras un aperitivo del célebre y glorioso queso majorero, dejamos atrás la playa Chica y ponemos rumbo a la zona del Charco. Este barrio de la capital majorera cuenta con un reciente y acertado paseo que mira al mar, además de una piscina natural accesible. En este lugar se encuentra el Rinconcito de Doña Juanita, un agradable restaurante que además de contar con buenas vistas, también lo hace con una atractiva y acorde oferta gastronómica. Allí, entre otros platos, disfrutamos de unos magníficos espárragos gratinados con bechamel de boletus y queso majorero y de unos sabrosos mejillones al vapor. Todo un acierto para cerrar una jornada de buen comer que deja las ganas de volver a subirse al avión para seguir descubriendo los secretos de una isla única.

Binter patrocina esta sección de gastronomía, que permite conocer la riqueza culinaria de las distintas islas del Archipiélago, conectadas en su totalidad por la aerolínea. La compañía aérea canaria ofrece una media de 48 vuelos diarios con Fuerteventura, con conexión directa con La Palma, Gran Canaria y Tenerife.