Pueblo de Playa Santiago, en Alajeró. / J.L.R. Vídeo: Carmelo Armas

Ruta gastronómica por Canarias: La Gomera

Carreteras con vistas de ensueño, montes de infinita mirada, sutiles playas vivas y mucha generosidad. Eso es La Gomera, una isla que sorprende a todo afortunado que la visita, y que, tras un confortable paseo por el aire, descubre que a veces la tranquilidad soñada se encuentra muy cerca de casa

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA San Sebastián de La Gomera

Dicen los habitantes del pintoresco pueblo de Playa Santiago, en Alajeró, que los veranos sin La Gomera no deberían existir. Y que por supuesto, desde la tranquilidad de su plaza, centro neurálgico de una de las paradas obligatorias en la isla colombina, tampoco uno debería irse de La Gomera sin darse algunos buenos homenajes en su cada vez más rica oferta gastronómica. No seré yo, desde luego, quien les quite la razón, pues esta isla es una de mis debilidades confesas. Allí se respira, se camina, se escucha y se aprende. Se adapta perfectamente al ritmo de sus vecinos, y se come de maravilla. Cada vez son más los cocineros locales que deciden emprender en su tierra, apostando por el producto local, por sus pescadores y sus ganaderos, y por las interesantes bodegas insulares.

Una jornada bien aprovechada puede dar para mucho, desde la llegada al aeropuerto hasta el último baño en la playa antes de una placentera cena. Si el viajero decide poner rumbo a Las Hayas, en Valle Gran Rey, se encontrará con un bucólico caserío junto al Parque Nacional de Garajonay, donde el pequeño pueblo de unas 50 casas mantiene la esencia de la arquitectura tradicional de la isla. Allí, y como primera parada para un buen desayuno que sirva para coger fuerzas, podemos dirigirnos a Casa Amparo, un hotel-restaurante rural con envidiables vistas abiertas desde su terraza.

Cuenta con una buena oferta de desayunos, muy bien servidos por su hospitalario personal, y les aseguro que disfrutarán mucho de este enclave verde en la isla de las mil caras.

Desayuno en Las Hayas, Valle Gran Rey. / J.L.R.

Tras esa primera parada, y ya con la energía recargada, lo mejor es poner rumbo por la insólita e imponente carretera que cruza el parque nacional hacia San Sebastián, capital de La Gomera. Varios miradores nos acompañarán durante el trayecto, por lo que las paradas para deleitarse serán obligatorias. A medida que bajamos hacia la capital, nos damos cuenta de lo singular y potente que es la isla. Barrancos, senderos paradisíacos y un ambiente mágico que contagia a cualquiera. Siempre hay una buena ventana natural para sorprender, para recordarnos que no estamos en un lugar cualquiera. Tras ese trayecto que no quieres que termine nunca, llegamos a San Sebastián de La Gomera, capital de la isla. Allí, y tras un breve paseo por su playa y su zona comercial, la parada gastronómica nos lleva al restaurante Ambigú, en la plaza principal. Un sorprendente lugar de propuesta innovadora y fresca que, de la mano de los cocineros Javier Medina y Filiberto Santos, ha conseguido darle un giro a la oferta culinaria local. Unas tostas de bollo gomero con aguacates, anchoas y tomates aliñados o unas gambas con salsa de almogrote, deliciosas, sirven para avisar al comensal que allí se va a disfrutar. Tras ello, y siguiendo la sugerencia del personal, un delicioso medregal servido con verduras y papas. Magnífico. Acompañado, por supuesto, de vino gomero, cuya trayectoria es imparable.

Medregal, gambas con salsa de almogrote y bollos gomeros con tomate, anchoa y aguacate. / J.L.R.

Uno se va contento de la capital, sabiendo que allí siempre hay que volver y ya con la mirada puesta en el municipio de Alajeró, más concretamente en el marinero pueblo de Playa Santiago, una de las joyas de la isla. De ritmo pausado, generosidad infinita y condiciones naturales únicas, allí se ve la vida pasar desde una perspectiva envidiable. Un paseo por la avenida marítima, un café en la plaza y una charla con los pescadores en el muelle servirán para familiarizarse con el entorno, que recibe a todo visitante con honores. Un baño en la playa es obligatorio, pues el calor y el ambiente empujan a ello. Tras eso, y aún perplejos por su atardecer de cine, el viajero puede poner rumbo a la tasca Enyesque, de Iván González. Este joven cocinero gomero ha conseguido poner en el mapa gastronómico a su pueblo, y eso es digno de elogio. Una propuesta fresca y seria de un cocinero con mucho talento. Pimientos rellenos de bonito y bacalao, formidables, unas cremosas croquetas y un sublime tataki de atún servirán para entender el talento del cocinero Iván. Todo un descubrimiento que está más que consolidado y que convierte a esta tasca en un punto de encuentro fundamental para todo amante del buen comer.

Tataki, croquetas y pimientos de rellenos en Enyesque. / J.L.R.

Binter patrocina esta sección de gastronomía, que permite conocer la riqueza culinaria de las distintas islas del Archipiélago conectadas en su totalidad por la aerolínea. La compañía aérea canaria hace posible llegar en vuelo directo a La Gomera desde las islas de Tenerife y Gran Canaria