Los hermanos Rubén y Bryan Medina, de Zulay. / C7

La revolución dulce que nació en La Palma y conquistó España

Rubén Medina Santos es el propietario del grupo de panaderías Zulay, con sede en La Palma y Tenerife, cuyos panes acompañan al comensal en numerosos restaurantes de primer nivel y donde las creaciones dulces conquistan a todos los que visitan sus locales

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Las Palmas de Gran Canaria

A Rubén Medina nadie le ha regalado nada. Todo su éxito se lo debe a su incansable trabajo, que junto a su hermano Bryan ha ido sembrando durante años hasta convertirse en un grupo de pastelería y panadería con una presencia importante, tanto en sus propias tiendas, con varias en La Palma y una en Tenerife, como en los numerosos restaurantes de primer nivel que confía en ellos para ofrecer los panes a los comensales.

Además de ser un embajador inigualable de su isla natal, La Palma, donde vive y tiene su cuartel general, este vecino de Fuencaliente es pura vitalidad, energía y cuenta con una personalidad arrolladora que transmite a sus negocios, donde les aseguro que todo se hace con tanto mimo y detalle que no sorprende la excelencia de sus creaciones.

Rubén ha sido galardonado en varias ocasiones gracias a su talento. A pesar de su juventud, ya cuenta con el campeonato regional de pastelería artesana en la última edición de Gran Canaria Me Gusta, además del subcampeonato de pastelería Acyre Canarias, también este mismo año.

Toda la familia de Zulay recogiendo la estrella en Valencia. / C7

Su último logro, junto a sus hermanos Bryan y Aday Medina y su querido abuelo, Andrés Santos Pérez, al que Rubén está muy unido, manteniendo vivo el proyecto que él inició y del que seguro se siente muy orgulloso, lo consiguió recientemente en Mediterránea Gastrónoma, en Valencia. Allí, la familia de Zulay consiguió hacerse con una Estrella DIR, que reconoce y premia a las mejores panaderías de España. Además de dar una brillante ponencia sobre técnicas, producto de La Palma y presentación del postre con el que ganó la última edición de Gran Canaria Me Gusta.

Fuencaliente como ejemplo

La Palma, siempre protagonista en el relato de Rubén Medina, y particularmente Fuencaliente, siguen viajando por media España gracias al talento del joven pastelero, que ha conseguido levantar un grupo muy respetado entre los grandes cocineros y los fieles clientes.

Curiosamente, hace unos días la 'baguette' francesa ha sido declarada patrimonio cultural inmaterial por la Unesco, que valora el saber hacer de los panaderos artesanos y la cultura social en torno a ella. Rubén Medina aprovecha este logro para reflexionar sobre la supervivencia de este oficio.

«En los últimos años han desaparecido miles de panaderías de las zonas rurales para instalarse en las ciudades. Sin embargo, en Fuencaliente, que tiene algo más de mil habitantes, hemos pasado de dos panaderos artesanos a treinta y cinco. Hemos roto esa estadística, y eso me llena de orgullo, porque además todos apuestan por el producto local».

Un futuro brillante

Medina no se marca techo, y hace bien, porque ganas e ideas no le faltan. El que escribe ha tenido la suerte de conocer de primera mano sus negocios, tanto en La Palma como en Tenerife, el proceso de elaboración de cada producto, el tiempo, la paciencia, la calidad y el amor que le pone cada empleado a cada creación. Además, algo fundamental e innegociable para Rubén: todos los restaurantes donde se sirve el pan de Zulay conocen perfectamente su trabajo, su relato y su esfuerzo, el cual trasladan al comensal, que disfruta aún más de ese bocado.

Rubén Medina, en un dulce con la forma de La Palma. / C7

Este es un ejemplo de que el futuro de la gastronomía en Canarias, con todo lo que ello conlleva, desde las bodegas hasta los agricultures pasando por los pescadores, investigadores, cocineros, encargados de sala, pasteleros o panaderos, está en las mejores manos. Porque esas manos son como las de Rubén y Bryan. Es decir, rápidas, creativas y con todo por hacer. Podemos estar tranquilos.