Paco 'Peligroso' Pérez, tras la barra de El Pote. / J.L.R.

Peligroso Pérez, el maestro de los destilados que aprendió entre barricas

Comenzó a interesarse por este mundo desde muy joven y lo aprendió todo de su padre, que fue maestro ronero. Una herencia que Paco Pérez ha cogido con una trayectoria muy interesante

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA Las Palmas de Gran Canaria

Aunque su nombre artístico suene imponente, lo cierto es que Paco Pérez de peligroso no tiene nada. Más bien todo lo contrario, es un hombre pausado y tranquilo que habla de su trabajo con la pasión propia de quien ama lo que hace. «Cuando decidí empezar este proyecto quería incluir mi apellido, en homenaje a mi padre, que me enseñó todo lo que sé, y peligroso por darle un poco de potencia».

El padre de Paco Pérez fue un empleado histórico de Destilerías Arehucas, donde desempeñaba las labores de maestro ronero de la fábrica. Siguiendo sus pasos, y tras acabar los estudios de ingeniería, Paco también entró a trabajar en la fábrica, donde permaneció quince años en labores similares a la de su padre. «Lo conocí como padre, amigo y compañero de trabajo, así que le debo mucho».

Pérez reconoce que se crió en la fábrica en periodos vacacionales, pues no habían campus de verano. « Jugaba entre las cañas, en la zafra, en la bodega y en el laboratorio, siempre con mi padre. Por lo que todo este mundo lo tengo metido en la sangre», relata.

Paco Pérez realizando un cóctel en El Pote. / J.L.R.

Tras dejar la fábrica, y emprender algunos negocios no relacionados con su verdadera pasión, Peligroso Pérez se reencontró con su vocación en un viaje que realizó con su padre en autocaravana por la península. «Visitamos una de las grandes destilerías de España y el propietario de esa fábrica fue el que me abrió los ojos. Me persuadió para que volviera a retomar el trabajo que siempre había querido, y esa charla fue un punto de inflexión en mi vida».

A partir de ahí, el protagonista empieza a darle forma a su proyecto vital. Una andadura en solitario que el especialista en destilados sigue llevando con éxito. «Yo he formulado, he destilado, he hecho licores, ginebras...», una trayectoria muy importante que lo ha llevado a colaborar con muchos clientes. Además de ser el Brand Ambassador de Ron Aldea, con José Quevedo a la cabeza, colabora con numerosas marcas de prestigio y bodegas de primer nivel.

Dentro de estos proyectos a corto plazo, el maestro en destilados está especialmente ilusionado con algunas iniciativas que se llevarán a cabo en Lanzarote, con bodegas como Vega de Yuco, «que tiene unos destilados envejecidos muy interesantes que hay que clasificarlos, buscar ese nicho de mercado, y tratar de comercializarlos. Además de fusionar de alguna manera estas bodegas con Ron Aldea en Lanzarote, que puede suponer algo de mucho interés a nivel turístico, de formación, y de gastronomía».

El encuentro con Peligroso Pérez, celebrado en El Pote de la capital grancanaria, termina con la elaboración de un fantástico combinado, el «guateque», una «versión mejorada del cubata, que tanto gusta a los canarios, con productos de mayor calidad y con un sabor único». Un trago delicioso como final de fiesta de este sabio de las mezclas, las entrañas de los destilados y los secretos mejor guardados de este apasionando mundo.