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El tamaño sí importa
Ensayo de un camarero

El tamaño sí importa

Apuntes gastronómicos desde la perspectiva de un profesional canario de la sala

José Miguel Sánchez

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 5 de febrero 2024, 12:36

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Es hora de ir a cenar y es importante saber que nos apetece comer, el hambre que tenemos, o si más bien tenemos ganas de picar algo en un ambiente relajado. Hoy podemos elegir multitud de restaurantes y bares donde cubrir nuestras necesidades a la hora de disfrutar de una buena comida y un trago. El tipo de comida, servicio e incluso el entorno que queremos. Es importante saber escoger, sobre todo para que las expectativas que tenemos no se vean frustradas por alguna de estas opciones. Pero todos ellos tienen un precio y un coste, cuestión a valorar antes de salir de casa.

Son muchos los comensales que aún no reparan en que los platos que se elaboran en un restaurante, lejos de parecer que son una simple ensalada, un trozo de carne o una sopa fría, tienen una elaboración que nada tiene que ver con la que realiza uno en su casa. Esa elaboración no consiste solo en comprar el producto y cocinarlo.

Detrás de cada uno de ellos hay un estudio en la forma de elaboración que busca distinguirse de otros, un tipo de presentación y emplatado, la forma en que queremos que nos lo sirvan y en muchas ocasiones en los restaurantes más gastronómicos una especial atención a la experiencia que se quiere transmitir al comensal en cada sorbo de esa sopa fría.

Y todo ello tiene un coste que está calculado para que ese restaurante pueda seguir adelante. También cuando se trata de unas magníficas papas arrugadas con mojo rojo tienen detrás un trabajo que hay que repercutir en su precio y cantidad.

Muchas veces los clientes nos preguntan aquello de, ¿cómo de grandes son las raciones? o ¿cuántas croquetas vienen? Y no está mal, de hecho, es adecuado pues si el camarero que nos atiende no es muy precavido, puede pasar que esa mesa se vea con una cantidad de comida ingente, que más que agradarles les va a provocar que pierdan las ganas de comer ante suculento banquete y consecuentemente una experiencia poco agradable.

Sin embargo, hay otra cara de la moneda, algo áspera e intransigente en ocasiones. Comensales que vienen en grupos y pretenden cenar con dos platos de la carta acompañados de las guarniciones y el aclamado pan y alioli. Aquellos que esperan que cada plato que piden tenga la cantidad suficiente para que todos los comensales que están sentados vean saciado su apetito, es decir si son seis comensales, pues seis croquetas de txangurro, seis unidades de carabineros, seis lomos de bacalao gratinados y así sucesivamente. Y esto claramente es imposible a no ser que el cliente este dispuesto a pagar esas raciones extras en los platos y así lo exprese.

Ya no es anecdótico para nosotros los camareros, el cliente que muestra su queja o malestar porque le parece que el tamaño de las raciones no es bastante para los que son en la mesa, o que no es lógico que, si son ocho en la mesa, el restaurante no ponga ocho unidades en vez de cinco que es lo que marca la ración y el precio del plato.

Hay que comprender que detrás de cada plato que se muestra en la carta de un restaurante hay una cantidad de comida, ración o peso acorde al precio que se paga. Siempre está la posibilidad de pedir dos de cada plato, si somos un grupo considerable o una botella de vino si pensamos que con la cantidad de vino que lleva una copa nos vamos a quedar insatisfechos.

Claro que el tamaño importa, por eso el camarero cuando recomienda las cantidades, no pretende venderte un producto como un comercial de la teletienda, sino asesorarte para que las cantidades cubran las expectativas de todos los que se sientan en la mesa a disfrutar de la comida y la compañía. Ensayo de un camarero.

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