El corte jamonero que cambió la vida de Ernesto Trujillo
En el nombre del Jamón, un nombre peculiar que da vida a un local donde el jamón de autor, las conservas premium y los productos de la tierra conviven en perfecta armonía
Ernesto Trujillo, el dueño de esta tienda gourmet, En el nombre del Jamón (ubicado en la cuarta planta del centro comercial Yumbo, en Maspalomas), nada tenía que ver hace unos años con el mundo de la hostelería y la restauración pero, poco a poco, ha ido haciéndose un hueco en el gremio. De hecho, antes de abrir el local- hace apenas dos meses- nunca había servido una caña, abierto una botella ni atendido una mesa. Su carrera estaba realmente muy lejos de lo que es su vida ahora: era policía local.
Todo comenzó en 2016 durante una baja médica. Una tarde, navegando sin rumbo en el ordenador apareció el anuncio: «Escuela Internacional de Cortadores de Jamón. ¿Quieres aprender a cortar jamón? El mensaje despertó su curiosidad y no tardó en comenzar a formarse.
No se lo pensó dos veces y viajó a Madrid para realizar un intenso fin de semana de formación: corte de jamón, afilador de cuchillos y técnicas básicas. Volvió a casa algo frustrado, agotado y sin saber muy bien que hacer con todos esos conocimientos. Pero una cosa estaba clara, la semilla estaba plantada.
Sin darse cuenta empezó a hacerse con algunos accesorios, compró su primer jamón y un soporte jamonero para practicar en casa todo lo que había aprendido. El «gusanillo» lo atrapó y esa chispa inicial de convirtió en una pasión que le ha traído al día de hoy.
Formación por toda España
Aunque eso no terminó ahí, de vuelta a su trabajo de policía, siguió aprendiendo en su tiempo libre por todo el país con más cursos en Madrid, Málaga, Granada y Jaén, nunca dejó de investigar de manera autodidacta en internet, además, comenzó a seguir a profesionales y visualizar técnicas nuevas.
Todo esto le llevó a patentar el nombre que hoy lleva su negocio pese a que, años atrás no significaba mucho más que una expresión que le sonaba bien. De esta manera, buscó si estaba disponible y terminó registrando la marca, quedándose con el uso exclusivo de la patente de «En el nombre del Jamón» durante 10 años.
La inquietud por mejorar lo llevó a acudir a la feria gastronómica anual en Madrid. La primera vez acudió de incógnito y así investigar de qué iba este mundo, sin saber muy bien cómo presentarse. La segunda, un poco más armado con tarjetas y más trajeado llamó la atención de multitud de proveedores. De esa manera, surgió la idea de una tienda de productos gourmet protagonizada por el jamón ibérico y otros como conservas seleccionadas, quesos locales y en general de productos diferenciados y difíciles de encontrar.
Un curso en Las Palmas le presentó a Inés, propietaria de una tienda que trabajaba con jamones de Simón Martín. Ella le pidió que cortara jamón para un evento y, aunque él aseguraba que apenas estaba aprendiendo, su habilidad destacó. Incluso adquirió su primera máquina de vacío gracias a su insistencia, la cual todavía conserva en su actual negocio.
El primer gran evento llegó de la mano de un compañero policía que se casaba, este le pidió que cortase el jamón en su boda y Ernesto, que aún sufría el conociod como «síndrome del impostor» no entendía muy bien por qué confiaban en él. Nervios de flan, pero el resultado fue excelente, desde ese momento comenzó a cortar en bodas, reuniones y celebraciones en general. Y con ese momento quedó un bonito recuerdo con su amigo que a día de hoy se ha convertido en un lema que expone en el local como un trofeo : «Contigo comenzó todo».
Un espacio para el producto auténtico
Hoy, su establecimiento ofrece una selección única como Jamón Ibérico de Guijuelo, como el Juan Manuel, pemiado en 2024. También trae de Extremadura con denominación de origen y de Salamanca. También hay disponibles conservas especiales como caballas de Cádiz -las segundas mejores según Ernesto-, bonito y anchoas del Cantábrico.
Además, no falta la propuesta local como quesos locales de San Bartolomé de Tirajana, además de otros embutidos, sal de Pozo Izquierdo y una propuesta líquida de lo más completa, con vinos de todo el archipiélago. Para él, sin duda, una de las cosas más importantes para él era rendir culto a la tierra y al producto local.
También trabaja productos singulares que «cuestan de encontrar» para ofrecer siempre algo distinto: pimientos asados con caballas, tomates con bonito laminado, vermuts especiales con naranja, etc.
Sin duda, es el espacio perfecto dónde encontrar un regalo especial para esa persona a la que le encanta el mundo de la gastronomía, comer bien y el producto de buena calidad. Con las Navidades a la vuelta de la esquina Ernesto ya se ha puesto manos a la obra y pronto estarán disponibles cestas regalo repletas de buenos productos y con las dimensiones y cantidad de productos a elegir.
Al local no le falta detalle, equipado con mesas altas y taburetes para poder tomar un aperitivo previo a la cena o hacer una pequeña cata del producto antes de decidirse a comprarlo.
Pensado desde 2016 y trabajado durante casi cinco años, el local es hoy la materialización de un proceso lleno de esfuerzo, aprendizaje, tropiezos y pasión. Un local que más que eso es una historia que demuestra que nunca es tarde para reinventarse, y que a veces lo más inesperado puede cambiarlo todo.