Las cookies más gamberras ahora están a un paso de las Canteras
La Bastardería, hogar de las galletas más famosas de la isla, abrió ayer sus puertas en la calle Gran Canaria, a escasos metros de la playa de Las Canteras
Los amantes del dulce al más puro estilo americano verán sus sueños cumplidos desde este mismo sábado, y es que La Bastardería —por fin— ha estrenado su local físico a pocos metros de la arena y del mar: un espacio singular en el que llevan trabajando meses. Tras casi cuatro años atendiendo únicamente en formato delivery y bajo reserva, por fin han podido dar un paso más para ofrecer a los grancanarios el arte repostero con el que llevan años sorprendiendo.
Todo comenzó en el barrio de Las Mesas, donde montaron su primer obrador y desde el cual intentaron llegar a cada rincón posible de la isla. Su filosofía siempre fue clara: inspirarse en la repostería estadounidense, pero reinterpretarla a su manera, con un sello canario y mucho mimo.
Aun así, supieron esperar el instante adecuado. Muchos les preguntaban cuándo abrirían un local en la capital, pero ellos prefirieron no precipitarse y tuvieron la paciencia necesaria hasta que apareció la oportunidad perfecta. Buscaban un enclave especial y lo encontraron en un lugar incomparable: la playa de Las Canteras.
El espacio no puede tener una ambientación más cuidada, nada pasa desapercibido. Basta con cruzar la entrada para dejarse envolver por una esencia que solo ellos transmiten. Un gran expositor recibe al visitante, repleto de sus cookies y brownies más destacados, acompañado de una pequeña sala con gradas que aporta un toque desenfadado y atrevido.
La diversión continúa a lo largo del pasillo principal, iluminado con neones, espejos y pequeñas estancias pensadas para sumergirte en una atmósfera que solo La Bastardería sabe recrear. Además, conviene mirar hacia arriba para no perderse detalles inesperados.
Esto no sorprende a quienes les siguen en redes, donde llevan años mostrando su creatividad. Basta con recordar sus campañas en Halloween, San Valentín, Navidad o cualquier celebración que se les presente. Para ellos, conectar con su comunidad era esencial: un producto excelente merecía una comunicación a la altura, una imagen cuidada con dedicación.
El éxito que han «horneado» estos últimos años se debe únicamente al cariño y la pasión que ponen en cada pedido. Ya fuese para regalar o disfrutar en casa, cada caja debía llegar caliente y en perfecto estado. Así, la producción semanal llegó a superar las 300 cookies.
Su nuevo local materializa un concepto muy claro: «quiero comérmela ya… y ahora puedo». Ya no hace falta esperar uno o dos días para recibir el encargo. Aun así, el servicio delivery seguirá activo mediante plataformas de reparto, que enviarán los pedidos directamente desde la tienda.
Galletas hechas para pecar
Crujientes por fuera y suaves por dentro, disponibles en tantos sabores como puedas imaginar. Siguiendo el estilo crumble cookie estadounidense, añaden una gran variedad de combinaciones y rellenos. Cada galleta pesa unos 200 gramos, con un núcleo extra de 100 gramos. Desde cocina intentan que cada una tenga un matiz propio, casi irrepetible. Por ejemplo, la de limón ofrece un punto intensamente ácido gracias a limones ecológicos.
El toque canario se manifiesta en la «cubanito», hecha con el mítico dulce isleño y rellena de crema. También cuentan con propuestas más clásicas como nutella, oreo, lotus o pistacho.
Aunque, sin duda, la Tropical es la estrella: elaborada con naranja, limón y maracuyá, una propuesta fresca y muy original. Y, cómo no, mantienen sus cookies más icónicas, como las de happy hippo o kinder bueno, para los nostálgicos que las acompañan desde el inicio de su aventura.
Como novedad, cuentan además con 24 sabores de brownies, y su apuesta futura es incorporar creaciones saladas como parte de su línea innovadora.
La Bastardería llega para convertirse en un templo para quienes disfrutan del dulce sin complejos. Un espacio donde cada detalle está pensado para vivir una experiencia diferente, llena de sabor, creatividad y ese toque canalla que los caracteriza. Con su nuevo local, comienzan una etapa en la que prometen seguir sorprendiendo tanto a los fieles de siempre como a quienes estén por descubrirlos.