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Complejo canario
Ensayo de un camarero

Complejo canario

Apuntes gastronómicos desde la perspectiva de un profesional canario de la sala

José Miguel Sánchez

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 18 de marzo 2024, 12:18

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En los últimos años han proliferado multitud de negocios de restauración de todo tipo y clasificación, desde tascas y restaurantes a coctelerías innovadoras con grandes bartenders, cafeterías con sus baristas profesionales, lugares increíbles para desayunar y un sinfín de negocios donde la especialización y el producto es el punto fuerte.

Podemos elegir el mejor sitio especializado en vinos o en vermuts, hasta el tipo de café y molienda del grano que mas nos guste. Sin embargo y pese a la gran altura y nivel que tienen los negocios en Canarias, todavía hay gente que se empeña en desvirtuarlo. A menudo me encuentro situaciones más propias de hace veinte años cuando en la capital solo había cinco o seis restaurantes donde ir a comer, y en cualquier caso en todos ellos los entrantes no iban más allá de nuestras queridas papas arrugadas con mojo, gofio escaldado y quesos de la tierra.

Y es que, a título personal, no puedo con esa especie de «complejo canario» de aquellos comensales, amigos y familiares que cada vez que vuelven de unas vacaciones sueltan aquello de «es que en Madrid se come muy bien» y digo Madrid, pero también ocurre lo mismo cuando retornan de Galicia, Barcelona, o cualquier otro punto de España. Y con ello no niego que así sea, pues claro que se come muy bien y tienen productos y platos que aquí no solemos realizar y no estamos acostumbrados a comerlos, (por ejemplo, la casquería, o platos muy tradicionales de cada región). Sin embargo, muchas veces lo que me cuentan es que, han tomado un café increíble en un sitio de moda de Malasaña o un cóctel en un local precioso de Barcelona, o que han ido a un japonés que es el mejor que han visitado.

¡Claro que aquí se come bien!, y hay muchos negocios de la isla que compaginan producto local con productos nacionales, como pueden ser pescados, mariscos y carnes de otras regiones, o realizan creaciones culinarias más sofisticadas. U otro tipo de negocios gastronómicos que han abierto sus puertas hace mucho tiempo como pastelerías, vinotecas, etc. pero que quizás el cliente canario no visita o no está dispuesto a asumir el coste de estos productos y manjares.

El canario sí está dispuesto a disfrutar de la gastronomía fuera de las islas y pagar lo que el producto merece. Estas expresiones de las que hablo y que todos hemos escuchado en un contexto casi siempre donde se da a entender que en nuestras islas no hay locales para poder disfrutar de tales experiencias. Haberlos, haylos, pero hay que pagarlos, y muchas veces el comensal no esta dispuesto a pagar en el restaurante de su ciudad esas gambitas blancas o chuletón de Rubia Gallega, o ese coctel especial a 18 euros mejor o igual que el de la ciudad condal, o simplemente no entiende por qué un pincho de anchoa de Santoña con mantequilla ahumada cuesta 6 euros si con esa cantidad puede comerse dos bocadillos de pata en el bar de la esquina (¡y que ricos que están!).

Porque en definitiva no hay mayor desprecio que el no aprecio y por ello deberíamos hacer bandera de nuestros restaurantes, cafeterías, vinotecas o pastelerías, y posicionarlos entre nosotros y de cara a todos los peninsulares y «peninsularas» que nos visitan, sin complejos ni envidias y a sabiendas que tenemos todo lo de allí, más lo de aquí que no es poco. ¡Salud! Ensayo de un camarero. Ensayo de un camarero

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