Un juez investiga la misiva con dos balas dirigida a Ayuso

En el interior del sobre, según avanza la Ser, había una nota con un amenazante «estás muerta»

C. R / M. E. A.

El Juzgado de Instrucción 1 de Rubí, en Barcelona, acordó este miércoles la apertura de diligencias después de que los Mossos d'Esquadra le informasen del hallazgo de una carta con dos balas dirigida a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. El sobre fue localizado en el centro de distribución de Correos de Sant Cugat del Vallès y contenía en su interior una nota manuscrita y dos proyectiles del calibre 22, según confirmó la propia candidata del PP.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, telefoneó por la mañana a Ayuso para avanzarle los últimos datos de la investigación iniciada por la Policía autonómica catalana, que está tratando de identificar al autor o autores de las amenazas. En el texto, que avanzó la cadena Ser, se tacha a la dirigente popular de «fascista» y se puede leer «estás muerta».

Según fuentes policiales, las balas enviadas a la presidenta madrileña son similares a las encontradas en la misiva remitida a la Dirección General de la Guardia Civil y que ponía de nuevo en la diana al líder de Podemos, Pablo Iglesias. La carta contenía tres balas del calibre 22 y una del 7,62, el mismo proyectil utilizado en los sobres que recibieron la semana pasada Iglesias, Marlaska y la directora del Instituto Armado, María Gámez.

Las fuerzas de seguridad siguen investigando la autoría de estas amenazas y si tienen relación entre sí. Se ha descartado la relación con la que recibió la ministra de Industria, Reyes Maroto, con una navaja aparentemente ensangretada. El remitente, un hombre con transtornos mentales, ya ha declarado y se encuentra en libertad, sin medidas cautelares, a la espera de ser citado por el juez.

Fuente jurídicas reconocen que el hombre, vecino de la localidad madrileña de El Escorial y diagnosticado de esquizofrenia, presenta además graves problemas de salud por lo que su declaración fue «muy complicada». Durante la misma reconoció que llevaba años enviando misivas intimidantes a dirigentes públicos e instituciones.