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Trump simula hacer una confidencia a los periodistas tras descender de un helicóptero militar en los jardines de la Casa Blanca. REUTERS
Los mensajes falsos sobre la salud de Biden inundan las redes tras el debate presidencial

Los mensajes falsos sobre la salud de Biden inundan las redes tras el debate presidencial

La voz de la derecha y los grupos de apoyo a Trump dominan las plataformas digitales, incapaces de depurar la desinformación

caroline conejero

Nueva York

Jueves, 1 de octubre 2020, 22:37

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Una avalancha de historias falsas sobre la salud del candidato demócrata Joe Biden ha inundado las plataformas sociales después del primer debate presidencial. En particular, una historia falsa en la que se insinúa que necesita un auricular para pasarle información durante los cara a cara -surgida pocas horas antes de que comenzará la contienda entre ambos en la Fox- continúa ganando terreno en las redes. El vídeo, dirigido a los electores mayores de 55 años en Texas y Florida, ha alcanzado entre 200.000 y 250.000 visualizaciones en Facebook.

La plataforma TikTok dijo este jueves que eliminaría el vídeo y reiteró que la empresa prohíbe información falsa que pueda inducir a error a los usuarios sobre las elecciones u otros procesos cívicos. Por su parte, Facebook eliminó varios anuncios de la campaña de Trump por hacer afirmaciones engañosas e inexactas sobre el Covid-19 y la inmigración. A un mes de los comicios, las voces de la derecha dominan la propaganda en esta red, donde nueve de cada diez publicaciones registran el rendimiento más alto en Facebook desde el debate presidencial del martes. La mayoría de los mensajes provienen de un comentarista seguidor de Trump.

Muchos electores estadounidenses, cuya principal fuente de noticias es Facebook, se encuentran en un ecosistema aislado que fomenta la campaña del presidente e insiste en que «Trump aplastó a Joe Biden» en el reciente cara a cara. Los medios de comunicación conservadores han visto en esta red la plataforma prioritaria para impulsar al líder republicano hacia la reelección, tras los fructíferos resultados de 2016 usando esta misma fórmula.

Sin embargo, todo esto tiene un grave riesgo para la información veraz. Las empresas de tecnología, que desde hace tiempo tratan de reducir la diseminación de mensajes falsos, se hallan en máxima alerta en estos comicios. Además de las páginas dedicadas a exponer información auténtica al público sobre cómo registrarse para votar, los ejecutivos de Twitter y Facebook tratan de revisar, como lo hicieron antes del debate, los innumerables intentos de infiltrar desinformación a través de hashtags, tendencias y otras cuentas de dudosa credibilidad.

Aun así, la evidencia más reciente muestra que la difusión de noticias falsas por parte del presidente y sus grupos de apoyo continúa prevaleciendo en las redes, y que su eliminación suele ralentizarse después de ser detectada por los usuarios de internet o la organización electoral demócrata.

El anuncio sobre la salud de Biden en Facebook pone de manifiesto un significativo agujero en los esfuerzos del gigante de las redes sociales para eliminaras campañas de desinformación y proteger el proceso electoral de toda interferencia tóxica. Aunque la compañía afirma dedicar gran cantidad de recursos en combatir esta lacra, la red social excluye de verificación los anuncios políticos pagados, a los que no considera dentro de la categoría política. Como resultado, el discurso pagado se convierte en una categoría explotable para diseminar desinformación, que además parece irle mejor a Trump que a su rival demócrata.

Incitación a la violencia

Por otra parte, las constantes declaraciones del presidente de que los demócratas «robarán» las elecciones siguen incrementando la alarma y algunos expertos empiezan a temer que inciten al surgimiento de brotes de violencia en los centros de votación.

La incitación velada de Trump, que durante el debate volvió a repetir sus ataques contra el voto por correo calificándolo de «desastre» y amenazó con que «esto no va a terminar bien», ha aumentado además la presión sobre los ya estresados funcionarios electorales en esta complicada campaña. En un momento en que las instituciones lidian con las limitaciones impuestas por la pandemia, los empleados intentan tranquilizar a los votantes en el sentido de que el proceso democrático sigue siendo justo y transparente en medio de la retórica estridente del candidato republicano.

LA CLAVE:

  • Seguidores del presidente. Un grupo intimida a los electores durante una votación anticipada al grito de «cuatro años más»

Durante una rueda de prensa este jueves en la Casa Blanca, el corresponsal del canal Fox, John Roberts, instó a la secretaria de comunicación, Kayleigh McEnany, a denunciar sin ambigüedades el supremacismo blanco en nombre de Trump. Éste se negó a hacerlo el martes durante el cara a cara y este jueves en una visita a Nueva Jersey.

Roberts, visiblemente irritado en directo, escribió en su cuenta de Twitter que la secretaria «no ofreció una denuncia clara de la supremacía» y exigió: «Dejen de desviar la atención. Dejen de culpar a los medios. Estoy cansado».

La alarma es percibida de forma muy real. Durante una votación anticipada en el condado de Fairfax (Virginia), un grupo de seguidores de Trump hizo caso a los reiterados mensajes del presidente de «ir a las urnas y mirar con mucha atención». Algunos ciudadanos admitieron después que se habían sentido intimidados por los gritos de estos simpatizantes, que pedían «cuatro años más» para el líder republicano en la Casa Blanca. La inquietud se ve acrecentada tras la publicación de una investigación en la revista digital 'Político', según la cual uno de cada tres estadounidenses -republicanos o demócratas- cree que la violencia estaría justificada si su partido pierde las elecciones.

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