Trump, con gesto serio, al reaparecer el viernes ante los medios. / AFP

La amarga transición a la era Biden

El Gobierno bloquea los fondos destinados al presidente electo y le priva de los tradicionales informes de seguridad y de sesiones informativas

CAROLINE CONEJERO Nueva York

Mientras el presidente electo Joe Biden trabaja con su equipo en la selección de los miembros de su gabinete, Donald Trump desafía los resultados electorales, lleva a cabo maniobras de gobierno de tonos alarmantes y su Administración continúa sin autorizar el proceso de transición.

A pesar de haber perdido el voto popular y el colegio electoral, en unas elecciones declaradas las más seguras en la historia por el departamento de seguridad nacional, la Administración de Servicios Generales no le ha dado a Biden la designación normal que obtiene una campaña presidencial victoriosa. La responsable de esta agencia, Emily Murphy, se niega a autorizar a la administración entrante los recursos de transición esenciales, como el acceso a reuniones informativas clasificadas, fondos, o incluso la verificación de antecedentes de las personas designadas para el gabinete. La razón esgrimida es que Trump no reconoce la derrota y por ello Murphy bloquea 6,3 millones de dólares (5,32 millones de euros) al equipo de Biden.

El gabinete entrante, que no ha podido trasladarse a las oficinas gubernamentales dotadas de seguridad, se ha visto privado también del acceso a las principales agencias de gobierno y a las fundamentales sesiones informativas que el futuro presidente necesita para planear su transición. Así las cosas, los titulares de Inteligencia Nacional, Defensa y otras agencias han confirmado que no proporcionarán informes de seguridad nacional a Biden. Una situación que complica en gran medida el proceso de transición y expone al Estado a una vulnerabilidad peligrosa.

Sin ayuda de la Administración saliente, el equipo del veterano político demócrata avanza los preparativos para asumir el control del Gobierno el próximo 20 de enero. Biden anunció esta semana el nombramiento de Ron Klain como jefe de gabinete y cuenta ya con varios nombres destacados para llenar las posiciones claves de su Ejecutivo. La designación de Klain, que fue director para el ébola de la administración Obama, refleja la preferencia del presidente electo por figuras con experiencia y con vínculos políticos previos con él.

Biden, que ha prometido incluir en su gabinete a todas las alas del Partido Demócrata, busca crear un gabinete con figuras de alta cualificación y familiarizadas con el funcionamiento convencional del Gobierno en Washington. El futuro mandatario quiere «restituir» la credibilidad del Ejecutivo y del servicio público, y el respeto a las instituciones y sus profesionales, gravemente socavados durante la era Trump.

El compromiso de representar la heterogénea coalición nacional que lo ha llevado al poder en Estados Unidos no será fácil ya que tendrá que enfrentar opciones que complacerán o enfurecerán a las alas en disputa de su partido, la izquierda y el centro, que compiten por establecer la dirección de la nueva Administración. Además, Biden tiene que prepararse en caso de que no lograra mayoría en el Senado, algo que debilitaría seriamente su ambicioso paquete de reformas.

El presidente electo, que ha anunciado la creación de una Junta Asesora sobre el Coronavirus, sopesa nombrar al doctor Vivek Murthy al frente del departamento de Salud de la Administración entrante, que hará de la respuesta a la pandemia una prioridad. El excirujano de Obama fue designado recientemente copresidente del Consejo Asesor de Covid-19 de Biden y durante la campaña formó parte de los grupos de discusión y asesoramiento en materia de salud.

A pesar de las numerosas trabas, el líder demócrata avanza en la composición de su gabinete, que el 20 de enero tomará el mando

La poderosa Junta Asesora sobre el Coronavirus, de 13 miembros, estará integrada por expertos en distintas disciplinas, como destacados virólogos, especialistas en biodefensa y en salud de poblaciones marginadas. Este órgano representa un cambio radical respecto a la gestión de Trump de la pandemia y desempeñará un papel de alto nivel en la Administración de Biden-Harris.

El exvicepresidente baraja destacados nombres para posiciones claves de su Gobierno que incluyen a figuras como Susan Rice, que podría ocupar la Secretaría de Estado o algún otro puesto de alto nivel. Rice fue embajadora ante la ONU y asesora de seguridad nacional de Obama, y llegó a considerarse incluso compañera de fórmula de Biden antes de que eligiera a Kamala Harris.

Otra veterana, Michele Flournoy es favorita -junto a Jeh Johnson, el exjefe de seguridad nacional de Barack Obama- a ocupar el departamento de Defensa. Flournoy fue subsecretaria de política de defensa con Obama y es cofundadora del influyente Centro thinktank para la Nueva Seguridad de América.

Los otros favoritos

Para dirigir el departamento de Justicia o ejercer de fiscal general se perfila Doug Jones, el senador saliente de Alabama, un viejo amigo de Biden y exfiscal que alcanzó una gran reputación por enjuiciar a dos miembros del Ku Klux Klan por el ataque con bomba en la iglesia bautista de Birmingham en 1963, que mató a cuatro niñas afroamericanas.

Biden, el pasado martesen Wilmington. / AFP

Uno de los cargos bajo el escrutinio más intenso es el de la secretaría de Hacienda para el que compiten posiciones enfrentadas. Los progresistas esperan que la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren y el senador de Vermont Bernie Sanders dirijan el Departamento del Tesoro y el Departamento de Trabajo, respectivamente. Pero otros grupos, como la comunidad bancaria y el Caucus Negro del Congreso, también han presentado nombres que esperan tengan representación.

También Pete Buttigieg, el joven exalcalde de South Bend, está siendo considerado para un posible puesto como embajador ante la ONU, responsable del Departamento de Asuntos de Veteranos o director de la Oficina de Administración y Presupuesto. Otros, como el senador de Delaware Chris Coons y el exasesor adjunto de seguridad nacional Antony Blinken, amigos de Biden desde hace mucho tiempo, integran también de las listas de posibles nominaciones de la próxima Administración. Una presidencia de la que se esperan grandes cambios en el terreno doméstico e internacional, como la cancelación de las políticas de educación y medioambientales y el retorno del país a los compromisos mundiales como el Tratado del Cambio Climático.

El heredero político que apunta maneras para devolver el apellido Trump a la Casa Blanca

A medida que sus opciones legales para desafiar los resultados electorales menguan, Trump trata de figurar cómo transferir el movimiento que ha creado a un escenario post presidencia. Muchos ven ya en el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., el posible heredero político de su padre y por qué no, un potencial candidato presidencial para el 2024. Una nueva candidatura permitiría a la familia aprovechar la popularidad del nombre de Trump entre su base de incondicionales, y, al mismo tiempo, renovar la marca MAGA.

Vicepresidente ejecutivo de la Organización Trump, Donald Jr. ha dirigido la corporación junto con su hermano menor Eric durante la presidencia de su padre. Se formó bajo las alas de su padre en la gerencia de los negocios Trump, y fue además juez durante nueve años en el programa de televisión de su padre 'El Aprendiz'. En varias ocasiones ha expresado su interés en seguir los pasos de su padre en política, y en el pasado ha sugerido ya la idea de correr a la presidencia después de su padre como una forma de mantener el nombre de la familia en la Casa Blanca.

Con sus 11 millones de seguidores en las plataformas sociales, a sus 42 años, Trump Jr. es uno de los mejores portavoces del mensaje de su padre entre las bases de sus seguidores, en ocasiones con posiciones más trumpistas que las de su padre. Don Jr., como se le conoce, se ha convertido en uno de los portavoces de campaña más importantes con un reconocido perfil entre el partido republicano. Durante la campaña presidencial, Trump Jr. y su novia Kimberly Guilfoyle, recaudaron fondos para la Convención Nacional Republicana.

En cualquier caso, una reciente encuesta de 'The Independent' reveló que los votantes rechazan abrumadoramente la idea de una dinastía Trump en el poder.

Según los resultados de la encuesta, el 61% se mostró en contra de una candidatura de cualquiera de los hijos varones de Trump, tanto Don Jr, como Eric, y sólo el 16% de los votantes señaló que Don Jr. debería dedicarse a la política. Entre los votantes de Trump, el apoyo mejora algo con un 35% a favor de su candidatura presidencial.