Capitales canarias, el encanto de las zonas urbanas

Las Islas tienen infinidad de rincones por descubrir para turistas e isleños, entre los que se sitúan las capitales, todas ellas diferentes entre sí en tamaño y estética.

EVA DEL RÍO / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Desde la antigüedad, las Islas Canarias han sido llamadas Islas Afortunadas, dado su carácter aislado que las diferenció tanto del continente europeo como africano. No obstante, todo tipo de leyendas, en mayor medida griegas y romanas, las hicieron un lugar enigmático y misterioso hasta la llegada de los exploradores castellanos a principios del siglo XV.

Mito o realidad, es indiscutible que las Islas Canarias cuentan con razones de sobra para ser conocidas como las Afortunadas. Sobre las azules y refrescantes aguas del Océano Atlántico, las islas exhiben toda la magia de un archipiélago único en el mundo por su diversidad y riqueza subtropical y por el calor de su gente. Un universo del que disfrutar en un clima primaveral que se prolonga 12 meses al año.

Así pues, entre sus muchos paisajes idílicos por descubrir, Canarias cuenta con la parte más cosmopolita en sus capitales, diferentes unas de otras, que han ido creciendo al ritmo de la población para adaptarse a las necesidades de cada una. Aquí hacemos un repaso a cada uno de los rincones imperdibles en ellas:

Gran Canaria

Conocida como el continente en miniatura por la variedad de sus paisajes. Las montañas, que impiden a las nubes pasar y dividen la isla en dos mitades, generan un entorno de enormes contrastes: tierras fértiles al norte y grandes extensiones desérticas al sur. Las Palmas de Gran Canaria acoge la mayor ciudad del archipiélago con más de 380.000 habitantes. Se extiende a lo largo de 10 kilómetros entre el barranco de Guiniguada y La Isleta. Son paradas obligatorias: la Plaza y Catedral de Santa Ana, la Casa Museo de Colón, la playa de Las Canteras, el Jardín Canario o el Castillo de La Luz.

Fuerteventura

Sus grandes playas y sus paisajes parecen sacados de otro planeta. Es la isla preferida para los aficionados a los deportes náuticos que pueden practicarlo todo el año. El litoral, contrario al del resto de islas, es llano y lo componen inmensas playas de arena blanca. Su capital es Puerto del Rosario y cuenta con una población de casi 36.000 habitantes. Unas esculturas figurativas en el paseo marítimo y en la calle León y Castillo, junto a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, constituyen lo esencial de la visita. El Centro de Arte Juan Ismael o Playa Blanca son otras dos paradas imperdibles.

Lanzarote

Es la más volcánica de todas las islas. Sus fascinantes paisajes de tierras negras combinan a la perfección con el agua azul del Atlántico. Ha sabido preservar a la perfección su entorno natural en el que, además, hay huellas de César Manrique por todas partes.

Su capital es Arrecife y en otros tiempos estuvo protegida de las incursiones marinas por el Castillo de San Gabriel. Con sus 58.156 habitantes su casco viejo invita a dar un paseo con paradas en la Iglesia de San Ginés, incluyendo un refrigerio en el Charco del mismo nombre. Para darse un baño es un plan perfecto la playa del Reducto y para la cultura el Museo Internacional de Arte Contemporáneo.

Tenerife

Cruzada de un lado a otro por una larga cadena montañosa es la más extensa de las islas. Su orografía se despliega a los pies del Teide, imponente cono volcánico que preside la isla con sus 3.718 metros de altitud. Su capital es Santa Cruz de Tenerife y se desarrolló esencialmente en el siglo XIX. Hoy cuenta con más de 200.000 habitantes. Destaca para un plan turístico de la ciudad la Plaza de España, el Palacio de Carta, el Parque García Sanabria, el Parque Marítimo César Manrique y el Auditorio de Tenerife. La playa de Las Teresitas es muy popular entre los tinerfeños.

La Gomera

La isla redonda, con un abrupto litoral recortado por profundos barrancos, culmina en el Pico Garajonay a 1.487 metros. Su corazón verde lo forma el más famoso bosque de laurisilva. Su capital es San Sebastián de La Gomera. Con algo más de 9.000 habitantes está situada en la costa oriental y tiene una apacible atmósfera de ciudad colonia, que conserva el recuerdo de Cristóbal Colón. A lo largo de la calle del Medio se sitúa la Casa de Aguada, que utilizó Colón para reponer las reservas de agua. La Iglesia de la Virgen de Asunción, la Casa Etchevarría o la Casa de Colón, imperdibles de la capital.

La Palma

Su vegetación exuberante le han valido el apodo de Isla Bonita. Para los amantes de la naturaleza es uno de los destinos por excelencia aunque también se ha convertido en parada para los amantes de las carreras de trail. Su capital es Santa Cruz de La Palma y se puede recorrer a pie en apenas tres horas. Encantadora y con una arquitectura colonial bien conservada, sus más de 17.000 habitantes se despliegan a lo largo de un paseo marítimo rodeado de fachadas con balcones de madera. Entre las paradas obligatorias para quienes la visitan están: la Plaza de España, la iglesia de El Salvador, la Plaza de Santo Domingo y las calles O’Daly o Pérez Brito.

El Hierro

Declarada Reserva de la Biosfera en su totalidad en el año 2000, la más pequeña de las Islas Canarias (278 kilómetros cuadrados) conserva intactos sus encantos naturales: tierras fértiles, acantilados espectaculares de más de 700 metros de altura, conos volcánicos y campos de lava junto a densos bosques de laurisilva y fondos marinos. Su capital es Valverde. Encaramadas a 600 metros de altitud, las callejuelas de la capital herreña (poco más de 5.000 habitantes) se articulan alrededor de la encantadora Plaza Quintero Núñez que dominan el campanario, rematado por una pequeña cúpula, de la Iglesia de la Concepción y el ayuntamiento. A su lado, el Museo Insular, parada imprescindible como introducción a la visita de la Isla y que se puede completar en el Centro Etnográfico.