Alarma en Canarias por las estafas de turistas

12/08/2017

El fenómeno de las estafas de turistas británicos que, alentados por abogados sin escrúpulos, realizan denuncias falsas por intoxicación alimentaria en los hoteles canarios en busca de indemnizaciones ha encendido la alarma en el destino. En menos de un año se han registrado reclamaciones con un coste de 12 millones de euros.

Los británicos reclaman casi 12 millones de euros

La escena se repite cada vez con más frecuencia: el comercial de un bufete de abogados británico se acerca a turistas de su nacionalidad, y les explica que si presentan una reclamación contra el hotel en el que se alojan por intoxicación alimentaria, aunque sea falsa, pueden sacar una buena indemnización. Solo es preciso que compren en la farmacia más cercana un medicamento que no precisa receta, y que guarden la factura, como prueba. Pueden presentar la denuncia incluso meses después, desde Reino Unido.

El problema radica en que la legislación británica beneficia al consumidor, ya que el peso de la prueba recae sobre el establecimiento con el que se ha contratado. Esto facilita que se exija al turoperador la devolución del importe de las vacaciones más un plus por los daños y perjuicios supuestamente causados. Al operador turístico le suele salir más barato pagar la indemnización que ir a juicio, y deduce el importe directamente de la liquidación de la facturación que deben abonar al establecimiento, con lo que éste último, el hotelero, es el que asume el coste, del que en muchas ocasiones se entera cuando le llega el descuento.

El resultado es que en España, sólo en 2016, se han registrado unas 10.000 reclamaciones (un 700% más), con un coste estimado para los hoteles «de 60 millones», según Hosbec. La patronal Feht Las Palmas advierte de que en menos de un año las peticiones de indemnizaciones suman unos 4,6 millones de euros en Gran Canaria, a los que se añaden más de 7 millones en Tenerife.

Los empresarios reconocen su preocupación ante la proliferación de reclamaciones falsas que, temen, aumenten en verano, con el repunte de la demanda de británicos del todo incluido en los hoteles. Los casos que comienzan a salir a la luz son sangrantes: el propietario de una conocida cadena instalada en Gran canaria acumula «60 reclamaciones que suman una petición de indemnizaciones de 700.000 libras, unas 12.000 por cliente». Su turoperador, que «cuenta con indicios claros de que está ante demandas falsas», aún no ha descontado esta cuantía al hotelero y sigue negociando con los abogados de los denunciantes la retirada de las reclamaciones.

A otro establecimiento grancanario, el operador que comercializa sus camas le ha notificado que una familia de británicos le reclama, por otra presunta intoxicación de sus cinco miembros, unas 60.000 libras.

Alarma en Canarias por las estafas de turistas

En 2014, la Deducción ascendió a 171,4 millones tras invertirse un total de casi 686 millones.

Desde 2011, cuando al igual que la RIC y en medio de la crisis la DIC tocó los niveles mínimos -con 116,7 millones de ahorro sobre casi 500 millones de inversión-, el incremento es de más del 90% (la RIC lo hizo un 60%).