Alberto García Hevia, piloto de Iberia: «A Canarias hay que ir, como poco, una vez en la vida»

02/02/2020

Las redes sociales consagraron esta semana al comandante de Iberia Express Alberto García Hevia, cuya voz fue grabada por un pasajero, en un vuelo hacia Canarias, mientras desde la cabina ofrecía por megafonía un extraordinario discurso sobre las maravillas de las islas, evidenciando un conocimiento muy poco habitual del archipiélago, y un gran amor por esta tierra. La grabación se puede ver y oir en CANARIAS7.ES pinchando aquí.

— ¿De dónde es usted?

— Soy asturiano. Concretamente de Salinas, un pueblo costero muy cerca de Avilés.

— ¿De dónde le viene su amor por Canarias?

— Mi amor por Canarias nace unos 26 años atrás, concretamente en Diciembre de 1993, cuando me destinan en el 802 Escuadrón de FF AA (SAR de Canarias). En esa fecha desembarco en Las Palmas de Gran Canaria de la mano de Transmediterránea, con todas mis pertenencias metidas en un coche. Un buen amigo, también asturiano y hoy trabajando en el Ayuntamiento de Mogán, fue el que me ayudó a encontrar la que sería mi primera casa, en Playa del Hombre. Recuerdo que por aquel entonces, no existía el maravilloso paseo marítimo que transcurre desde La Estrella a Salinetas. En este momento me vienen a la memoria los paseos con mi perro, los baños en la playa de Hoya del Pozo, las caminatas por el Barranco de la Mina, el Barranco de los Cernícalos, las rutas en moto por la cumbre, un sinfín de recuerdos.

— ¿Cómo conoce tantos datos de las islas, no sólo geográficos, sino sociales, políticos, estratégicos?

— La razón más importante es porque he tenido la suerte de disfrutar del archipiélago durante muchos años. Esto, unido al hecho de ser una persona que siente gran curiosidad por los sitios donde vivo o visito, interesándome por sus costumbres, su gente, su idiosincrasia, hace que mi conocimiento sobre las islas sea algo para mi muy natural. Después de tanto tiempo viviendo allí, ya me considero canario de adopción, sin olvidar que mis dos hijos son nacidos allí.

— ¿Es habitual que se dirija usted a los pasajeros de la forma en la que capta el vídeo?

— Si las condiciones de vuelo lo permiten, y en Canarias, lugar por excelencia de la eterna primavera, por suerte suelen ser óptimas, no es raro que me dirija a ellos de la manera que se puede apreciar en el video que ha provocado esta entrevista.

— ¿Vuela usted de forma habitual a las islas?

— Si, pero menos de lo que me gustaría. El departamento de programación se encarga de una manera eficaz de que todos los pilotos volemos a todos los destinos que tiene la compañía, evitando de esta manera caer en la monotonía y redundando con ello en la seguridad de los vuelos.

— ¿Ha tenido o tiene una residencia en el archipiélago?

— He sido residente en Gran Canaria, concretamente en Telde, durante 15 años, aunque ahora por motivos profesionales ya no vivo allí. No obstante, al menos una vez al año intento escaparme y gozar al máximo de cualquiera de las islas, porque siempre queda algo nuevo por descubrir y disfrutar. La última vez que estuve con mi familia pasando unos días de vacaciones en Gran Canaria ha sido el verano pasado.

— ¿Cuál es la reacción habitual del pasaje ante su discurso?

— La reacción de los pasajeros es de agradecimiento y sorpresa. Rara es la vez que alguno de ellos no me ofrezca algún dato curioso, que con el paso del tiempo y salvando mis lapsus, enriquece la información que puedo compartir. A modo de ejemplo, recientemente en uno de esos vuelos, un pasajero me sugirió que incorporase el Museo Atlántico de Lanzarote, primer museo subacuático de Europa, visita obligada de todos aquellos amantes del submarinismo y el arte.

— Peninsulares e insulares... ¿no deberíamos conocernos un poco más?

— Deberíamos conocernos mucho más. A Canarias hay que ir, como poco, una vez en la vida, porque el que no lo haga, se estará perdiendo disfrutar de un continente en miniatura, donde por la mañana puedes relajarte en cualquiera de sus magníficas playas con sus aguas cristalinas, y por la tarde sentir la fina lluvia de Tejeda. Incluso, durante el invierno llegar a poder tocar la nieve, ¿Dónde se puede hacer algo así además de en Canarias?

— ¿Lo que podemos ver en el vídeo está preparado o es usted así?

— Cuando hablo a los pasajeros, hablo con el corazón. Siempre comento de cachondeo que hay que dejar fluir las cosas. Disfruto muchísimo con mi trabajo, y creo que por eso también es más fácil que mis sentimientos y conocimientos afloren. Es lo que yo denomino el Aircaft Flow, el compartir con los pasajeros lo que uno ve y siente y que tantos y tantos buenos recuerdos me traen, pretendiendo de alguna manera que ellos puedan sentirlo una vez que lleguen a su destino.

— ¿Qué le dice el pasaje después de escucharle?

— El pasajero, como a cualquier persona que hablen de su tierra, agradece y se siente orgulloso que alguien reconozca las maravillas que tiene su tierra. En mi casa, tengo un cajón lleno de detalles que algunos pasajeros me dan al salir del avión, pines, tarjetas personales, y hasta una hoja con un dibujo de un avión que me dio un niño todo ilusionado, en la que ponía que de mayor quería ser piloto. Para terminar, tan solo decir. «Nos vemos en el próximo vuelo de Iberia Express».