Un camarero en un restaurante vacío en Madrid. / Afp

Un millón y medio de empleos, en el aire este año por la incertidumbre sanitaria

Miles de trabajadores están a tiempo parcial o siguen en ERTE, una vía que aumentará las próximas semanas por las restricciones de actividad

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Con la temporada turística dada por finiquitada casi en pleno mes de agosto, el invierno laboral que se avecina plantea un panorama sombrío para miles de ciudadanos: los que ven peligrar los negocios donde trabajan; los que desconocen cuál será el futuro del ERTE en el que están inmersos; o los que ya están en el paro y no atisban una luz para encontrar otro puesto a medio plazo. Cuando finalice el año habrá 1,5 millones menos de trabajadores en activo que cuando comenzó este año, por la crisis derivada del coronavirus.

Será la mayor sangría laboral registrada desde la anterior recesión económica tal y como el Gobierno ha previsto al actualizar su cuadro macroeconómico, que sirve como base para preparar los Presupusetos del Estado. El Ministerio de Economía prevé un descenso del 8,4% en el número de ocupados. El departamento dirigido por la vicepresidenta Nadia Calviño realiza este cálculo sobre el número de ocupados de 2019, según la fórmula de la contabilidad nacional del INE: la que mide los empleados que hay en España a tiempo completo y que, efectivamente, están trabajando y no están acogidos a las medidas de protección social o con jornadas parciales.

Con estos parámetros, Funcas calcula que 2020 cerrará con unos 1,6 millones menos de trabajadores. Y que en 2021 el mercado se recuperará con 500.000 empleados. En cualquier caso, muchos menos de los puestos perdidos este año. Esta realidad contrasta con las cifras de afiliación que viene sumando la Seguridad Social de forma continua desde abril. Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, aclara esta distorsión estadística con tintes de realidad:«Se está expandiendo la reducción de jornada entre muchos trabajadores y los empleados acogidos a ERTE», explica. «Y estos ciudadanos no aparecen en los registros de la EPA o los de cotizantes», aclara.

Son los «parados invisibles», tal y como los denomina el director de Randstad Research, Valentín Bote. «Si vemos las cifras de afiliación parece que el 47% de los empleos perdidos en las primeras semanas de la pandemia ya se han recuperado, cuando técnicamente no es así», explica. Además, Bote recuerda que a los 730.000 acogidos a un ERTE en la actualidad hay que añadir el millón y medio de autónomos que siguen con sus negocios abiertos, pero que son perceptores de la ayuda por cese de actividad. «Es decir, empresarios cuya facturación se ha desplomado y cuyo futuro es incierto aunque sigan dados de alta en el sistema», sostiene.

El panorama para el colectivo que suma miles de ciudadanos en ERTE vislumbra «nuevas incorporaciones en las próximas semanas», anticipa Valentín Bote. Lo hace atendiendo a la situación por la que atraviesa la pandemia:restricciones como las de Madrid –afectan a casi cinco millones de personas– así como numerosos brotes en otras ciudades y municipios de menor tamaño. «Esta situación provocará que una parte de las plantillas vuelva al ERTE en otoño», apunta. Estima que la cifra de empleados acogidos a este sistema volverá a incrementarse después del descenso de los últimos meses, ya ralentizado durante septiembre.

Recuperación en 2023

Las previsiones son más halagüeñas a partir del próximo año. Economía prevé un incremento del 5% de la ocupación, lo que supondría recuperar 800.000 empleos efectivos, esto es, a tiempo completo. Funcas rebaja esa previsión a medio millón. Sería posible solo si comienzan a salir empleados de los ERTE.

Pero esa estimación aún está en el aire. Como la promesa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de crear unos 800.000 puestos de trabajo en los tres próximos años con la puesta en marcha del plan de recuperación qu presentaba esta semana.

Tras la continua pérdida de puestos de trabajo registrada en 2020, Raymond Torres calcula que no será 2023, como mínimo, cuando el mercado laboral recupere las cifras que tenía a principios de este ejercicio, justo antes del estado de alarma y la correspondiente paralización de la actividad económica. «Esos 800.000 puestos son un auténtico desafío que se conseguirá si se siguen las políticas laborales y económicas correctas», anticipa. El responsable de Funcas anticipa que 2021 seguirá siendo «un año raro» y que la verdadera recuperación llegará a partir de 2022 si no hay sorpresas.