El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. / efe

Papeles para los inmigrantes a cambio de formación

El Gobierno aprueba la reforma que facilita la incorporación de los extranjeros al mercado de trabajo y les concede permisos si se preparan en sectores deficitarios así como les permite compaginar trabajo y estudios

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Los extranjeros que se formen en sectores con escasez de mano de obra tendrán más fácil regularizar su situación en España. Esta es una de las medidas que se incluyen en el real decreto que este martes aprobó el Consejo de Ministros para reformar el reglamento de la Ley Orgánica de Extranjería. Su objetivo último no es otro que «modernizar el modelo migratorio para que se propicie la migración regular y segura en toda circunstancia», ya que los actuales procedimientos en muchos casos son «lentos e inadecuados» y generan «periodos prolongados de regularidad, con altos costes sociales y económicos», según explicó en la rueda de prensa posterior el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

La reforma incluye una nueva figura de arraigo por formación, que va a agilizar la regularización de los migrantes que quieran formarse en profesiones particularmente deficitarias. En este sentido, se concede una autorización de residencia por un periodo de 12 meses a los extranjeros que han permanecido en España de forma continuada durante un periodo mínimo de dos años si se comprometen a realizar una formación reglada para el empleo. La figura, inspirada en el 'duldung' alemán, puede ser prorrogada por otros 12 meses.

Otra importante modificación que se realiza para facilitar la incorporación al mercado laboral de las personas que están en España es favorecer la permanencia de los estudiantes, incrementando sus posibilidades de trabajar y atrayendo con ello talento internacional. Para ello, se permite que los estudiantes compaginen trabajo y formación, siempre que sean compatibles con los estudios realizados y no superen las 30 horas semanales, y se eliminan las restricciones a la incorporación de los estudiantes al mercado laboral tras la finalización de los estudios (hasta ahora era necesaria una estancia de tres años en España para poder obtener un permiso de trabajo). Escrivá estima que beneficiará a unos 50.000 extranjeros. También se modernizan los requisitos de acceso al trabajo autónomo, que eran «extraordinariamente complejos».

Igualmente, se «reformula» el catálogo de ocupaciones particularmente demandadas «para que se puedan generar contrataciones en origen en las situaciones que así lo justifiquen por la evolución del mercado laboral» y se «perfecciona el modelo de migración estacional (circular)», todo ello acompañado de «una mejora en la gestión reduciendo trámites y haciendo que las cargas administrativas sean más razonables», según puntualizó el ministro. En este sentido, las autorizaciones serán plurianuales y habilitarán a trabajar nueves meses al año durante cuatro años y este modelo podrá ser utilizado por cualquier sector en el que exista déficit de trabajadores.

Menos requisitos

Por otra parte, se actualizan las figuras de arraigo y de reagrupación familiar. En el caso del arraigo laboral, se limita la figura preexistente para personas que se encuentran en situación irregular, pero han realizado una actividad laboral en situación regular durante los dos últimos años y se crea una nueva modalidad de autorización que fomenta la figura del confidente y la lucha contra la economía sumergida mediante la acreditación de seis meses de trabajo irregular.

En cuanto al arraigo social, el contrato que se presente para solicitar la autorización no se valorará por su duración, sino por su adecuación al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Además, este podrá ser inferior de mínimo 20 horas en los casos que se acredite menores a cargo y la reforma también flexibiliza la posibilidad de presentar varios contratos. En cuanto a la reagrupación familiar, la reforma crea un régimen propio del familiar del ciudadano español que desea mantener en España su unidad familiar y también se flexibilizan los requisitos de reagrupación familiar cuando afectan a menores extranjeros, o a personas con discapacidad o en situaciones de vulnerabilidad.