Cola a las puertas de una oficina de empleo. / FOTO: archivo | VÍDEO: EP

El empleo se resiente ya por la guerra: 100.000 ocupados menos y 70.900 parados más

La reforma laboral lleva a máximos el número de trabajadores indefinidos, pero no impacta en la Administración, con una temporalidad récord

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

El mercado laboral, que hasta ahora había sorteado las últimas oleadas del coronavirus, comienza a experimentar los primeros síntomas de desaceleración a consecuencia de la espiral inflacionista y la crisis de suministros que se ha agravado con la guerra en Ucrania, precisamente cuando estaba recuperándose del destrozo que provocó la pandemia, que de golpe y porrazo se llevó por delante un millón de empleos en apenas un mes, y había cogido una cierta velocidad de crucero. No obstante, por el momento el frenazo es leve y nada alarmante, puesto que su evolución sigue siendo mejor que la de la actividad económica.

Así, España no ha conseguido romper tampoco en esta ocasión con lo que ya viene siendo una tradición en el primer trimestre del año: la de destruir empleo y aumentar el paro, seguramente a consecuencia también de esa huelga en el transporte que tuvo al país al borde del colapso las últimas semanas de marzo. Y ese patrón derivado de una economía eminentemente estacional se ha repetido este año, cuando se han perdido 100.200 ocupados, una cifra bastante inferior a la de los dos años precedentes, cuando en plena pandemia se destruyeron 137.500 en 2021 y 285.600 en 2020, pero superior a la media de los ejercicios precedentes (-87.975 ocupados en el periodo 2019-2016), según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados este jueves por el INE. Todos los sectores perdieron ocupación, con la industria a la cabeza, salvo la construcción.

Y, como también es habitual en esta época, más cuando la Semana Santa se retrasó a abril, el paro aumentó de enero a marzo en 70.900 personas después de cinco trimestres a la baja, una cifra significativamente superior a los años previos al coronavirus y que contrasta con la sorprendente bajada que se registró el año pasado. Por ello, el número de desempleados se elevó hasta los 3.174.700 y la tasa repuntó 0,32 puntos hasta situarse en el 13,65%.

Asimismo, la población activa descendió durante el primer trimestre en 29.000 personas, lo que explica por qué el aumento del paro es inferior a la pérdida de empleo.

El Gobierno esta vez no lo ha negado y reconoció una «ligera desaceleración» en este trimestre, en palabras del secretario de Estado de Economía, Gonzalo García, que pidió, no obstante, no olvidar que el año «empezó con la aparición de la variante ómicron del virus y, posteriormente, ha sufrido las consecuencias de los precios de la energía y los cuellos de botella por el lado de la oferta que se han acentuado con la invasión rusa sobre Ucrania». Esta ralentización es previsible que se recoja ya en las nuevas previsiones económicas que el Ejecutivo debe enviar a Bruselas antes de que termine abril. En cualquier caso, el número dos de Nadia Calviño reclamó no poner en cuestión la fortaleza del mercado laboral ni las «oportunidades» que está produciendo.

Porque, frente a estas sombras, también hay luces en el mercado laboral, de la mano de la calidad del empleo, que mejora con fuerza tras la aprobación de la contrarreforma. Así, y aunque hasta abril los cambios en la contratación no estaban plenamente en vigor, los trabajadores con contrato indefinido superan por primera vez en la historia los 12,8 millones de trabajadores, puesto que en realidad todo el empleo destruido ha sido de carácter eventual (-209.800), mientras que el fijo ha crecido (+164.100). Por ello, la tasa de temporalidad se recorta de golpe 1,2 puntos hasta el 24,2%.

Sin embargo, la gran paradoja es que mientras la temporalidad cae con fuerza en el sector privado (22,1%), en la Administración Pública se eleva hasta el punto de tocar un nuevo máximo, al situarse en el 32,4% y se aleja aún más de ese objetivo de rebajarla al 8%. El número de ocupados temporales en el sector público asciende ya a 1,13 millones, otro récord histórico, a la espera de ese proceso de estabilización de interinos prometido por el Gobierno. Supone esto que actualmente en España casi uno de cada tres trabajadores del sector público son temporales mientras que en el sector privado solo uno de cada cinco ocupados.

Más empleo a tiempo parcial

Y tampoco tiene efecto la reforma laboral por el momento en alargar las jornadas de trabajo. Al contrario, el empleo a tiempo completo disminuyó este trimestre en 171.500 personas, mientras que el empleo a tiempo parcial se incrementó en 71.300. De esta forma, el porcentaje de personas ocupadas que trabaja a tiempo parcial, en su mayoría de forma no deseada, subió 42 centésimas, hasta el 13,99%.