La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. / EFE

La vicepresidenta Ribera viaja a Argelia por el cierre del gasoducto marroquí

España perdería 6.000 millones de metros cúbicos anuales y el Gobierno busca compensarlo en un contexto de graves problemas de oferta energética

R. C. Madrid

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, viaja este miércoles a Argelia para tratar con sus autoridades la problemática creada por el fin del suministro de gas natural de este país a Marruecos a partir del próximo 1 de noviembre. Se trata de 9.000 millones de metros cúbicos, de los que casi 1.000 se queda el reino alauí como cuota –con ellos produce alrededor del 10% de su electricidad– y el resto pasan a España y en parte también a Portugal a través del gasoducto Magreb-Europa.

La infraestructura que pasa por Marruecos cubre en la actualidad en torno al 40% del gas que llega a España del norte de África. El país vecino cobra una cantidad variable de entre 50 y 200 millones de euros anuales por su paso.

La ruptura de relaciones diplomáticas entre Marruecos y Argelia en agosto obliga a España a negociar una solución de manera urgente con la segunda, ya que desde el tubo marroquí le llegan hoy día 6.000 millones de metros cúbicos anuales. La primera opción sería aumentar la cantidad que viene a través del otro gasoducto, el Medgaz, que une directamente Almería con los yacimientos argelinos de Hassi R'mel.

Se podría pasar de sus 8.000 millones de metros cúbicos anuales a 10.000, pero aún así habría un desfase de 4.000 millones. Argelia ha manifestado a las autoridades españolas –ya ha habido contactos con los departamentos de Exteriores y Energía– que el suministro a España está garantizado, pero las cuentas para no perder capacidad no están claras.

Buques metaneros

Una forma de compensar el desfase que se produciría a partir del lunes próximo es recurrir al transporte de gas natural licuado (GNL) en buques metaneros. Pero haría falta casi medio centenar de ellos y a un precio caro sujeto a los vaivenes del mercado, sin olvidar además que el proceso del GNL es más costoso.

Ribera deberá hablar de todo ello con su homólogo argelino, pero sin olvidar la situación de Marruecos. Sin el gas argelino sus centrales corren riesgo de parar y puede tener que importar más electricidad desde España, precisamente en un contexto de problemas de oferta energética y a las puertas de un invierno que se antoja puede ser especialmente duro.