Ignacio Galán junto al primer ministro británico, Boris Johnson, la semana pasada en Londres. / R. C.

Ribera rechaza «lecciones» de Galán: «Que hable de lo que conozca»

La vicepresidenta espera que las compañías comprometidas con mantener su contratos «cumplan sus promesas», en alusión a Iberdrola

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Las discrepancias cada vez más publicas entre el Gobierno e Iberdrola han ofrecido un nuevo capítulo este martes por parte de la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien ha indicado, en referencia al presidente de la eléctrica Ignacio Galán, que «cada cual que hable de lo que conoce, más que dar lecciones a los demás».

Lo ha hecho aprovechando su presencia en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros en el que el Ejecutivo ha suavizado parte del recorte a las energéticas, después de que Galán instara al Ejecutivo a suprimir por completo esa medida a cambio de que la compañía mantenga los precios a sus clientes industriales.

Ribera se ha referido indirectamente a esa propuesta al indicar que «confía» en que «los que se han comprometido a mantener los contratos en los términos en los que se firmaron cumplan con su palabra». De hecho, ha agradecido a otras muchas empresas del sector las contribuciones realizadas durante estas últimas semanas para mostrar los distintos modos de relacionarse con el Gobierno entre las distintas compañías.

Iberdrola se comprometió la pasada semana a no subir los precios eléctricos a la industria para no afectar a la competitividad española en línea con los incrementos del precio del gas natural, siempre y cuando no se perjudique la producción eléctrica con «tributos lesivos», como la 'tasa' a las renovables, y pidió al Gobierno la retirada del Real Decreto y la Ley «criticada» por la UE.

En aquella comunicación, el gruop insistía en que el Ministerio de Transición Ecológica debía modificar el decreto de recortes o, directamente, retirarlo. E incluso señalaba que «se constata la voluntad del Gobierno de corregir aquello que no se ha hecho bien y llegar a un acuerdo». E incluía otro aviso a Moncloa: «Todo el mundo se puede equivocar por falta de información y rectificar es de sabios».

La tensión también tuvo su reflejo cuando la semana pasada Iberdrola decidió no acudir a la subasta de renovables, por la que el Ejecutivo ponía sobre la mesa la adjudicación de 3.300 megavatios 'verdes'. Lo hizo por la «inseguridad jurídica» que, a su juicio, existe en España. Ese mismo día, Ignacio Galán anunciaba una inversión de 6.000 millones de libras en varios proyectos en Reino Unido. Y se reunió con el primer ministro británico, Boris Johson, en un ambiente de total cordialidad con ese gobierno.

Varias semanas antes, en el Foro de La Toja, Ignacio Galán lanzaba duras críticas en público al Gobierno por el plan de choque aprobado a mediados de septiembre para amortiguar el recibo de la electricidad al advertir de las consecuencias que esas medidas pueden tener en el mercado. «Hay que actuar con rigor en el análisis». Y no hacerlo con «calentamientos puntuales», apuntó. Entonces, el Ejecutivo advertía de las «consecuencias serias» de no legislar con rigor. En otras intervenciones, calificó de «terrorífica legislación» la aprobada por el Gobierno.

Por su parte, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha insistido en las últimas semanas en la necesidad de que las compañías del sector «arrimen el hombro» ante la actual situación de precios. Y ha cargado contra los elevados beneficios extraordinarios que están obteniendo en un momento tan tenso. La propia Ribera llegó a pedir a las compañías tener «empatía social» en una de sus intervenciones en el Congreso.