El aeropuerto de Gran Canaria arrancó octubre con un repunte del número de pasajeros, lo que confirma el inicio de la recuperación. / ARCADIO SUÁREZ

Las reservas de británicos se aceleran en las islas esta semana, tras eliminarse el sistema de semáforos

Los turoperadores británicos ponen en el mercado el 80% de las plazas de 2019. El fin de las PCR anima los viajes a Canarias en invierno

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El fin del sistema de semáforos por parte del Reino Unido está animando las reservas para Canarias, según reconocen distintos turoperadores, patronales y empresarios hoteleros de las islas.

Según reconocen, en septiembre ya se registró un repunte que ahora «se acelera» gracias al fin de un sistema que obligaba a los británicos que no tuvieran la pauta completa de vacunación a hacerse una PCR antes de embarcar y otra a los dos días de haber vuelto al país. Desde el lunes, basta con que los británicos presenten un test de antígenos -de mucho menor coste que la PCR- a los dos días de haber regresado al país para cumplir.

DETALLE

  • Semáforo El Reino Unido solo mantiene el semáforo rojo para aquellos destinos con alto nivel de contagios.

  • Eliminación La eliminación del resto de colores, como el ámbar, en el que estaba España y Canarias obligaba a varias PCR.

  • PCR Los británicos que regresaran debían hacerse una PCR al salir y otra a los dos días de la vuelta, con un alto coste.

  • Cambio Ahora solo deben hacerse un test de antígenos a la vuelta en su país, lo que reduce el gasto y anima los viajes.

La presidenta de la Federación Turística de Lanzarote (FTL), Susana Pérez, apuntaba ayer que desde el lunes «se ha acelerado el ritmo» de reservas de este mercado que es fundamental para la isla conejera. Según explica, el fin del sistema de semáforos es un «alivio» para los británicos. «Hay que ponerse en el caso de una familia de cuatro miembros, que tenían que gastar entre 400 y 800 euros, según el precio, para poder hacerse las PCR», indica Pérez.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), José María Mañaricua, apunta que las perspectivas de este mercado son buenas y pone como dato que lo evidencia el que los turoperadores británicos han puesto ya en el mercado el 80% de las plazas aéreas que tenían en 2019. «Las reservas de este país están aumentando aunque como ya he comentado en distintas ocasiones son a corto, a una, dos o tres semanas», señala.

En este sentido, el director de Be Cordial & Resorts, Nicolás Villalobos, afirma que hay una «progresión destacada» en las reservas de británicos aunque «no es una avalancha».

Los turoperadores, como Jet2, confirman esta buena evolución aunque no dan datos. El grupo TUI, por su parte, indicó ayer que las reservas para el invierno están ya al 50% de 2019 a nivel general, es decir, no solo en el destino de Canarias aunque el archipiélago es uno de los primeros.

Según los datos de la Consejería de Turismo, la capacidad aérea que pondrán en el mercado las aerolíneas con el Reino Unido será este año un 6% superior al año 2019. Las compañías pondrán en el mercado entre noviembre y marzo 2,2 millones de plazas aéreas, lo que supone casi 130.000 asientos más que en 2019, cuando fueron poco más de dos millones.

Brexit y jubilados británicos

Pese a la llegada de británicos para las vacaciones, el sector alojativo de Canarias, sobre todo la planta extrahotelera, advierte sobre las consecuencias que tendrá el 'brexit' sobre el sector turístico isleño. Fuentes cercanas, apuntan al problema que tienen los británicos para venir al archipiélago en larga estancia, por un período que oscila entre los tres y los ocho meses. Se trata sobre todo de jubilados del Reino Unido que venían a pasar el invierno, entre septiembre y marzo.

Con el 'brexit', el período máximo de estancia de los británicos en Canarias y España es de 90 días, con lo que muchos jubilados tendrán que buscar otros destinos o bien solicitar visados de residencia. El sector teme que los jubilados británicos se marchen a destinos como Chipre, que goza con un estatus especial y se permite la estancia de los británicos más allá de los 90 días.

«Tememos perder a muchos de los clientes repetidores y que tenemos fidelizados desde hace años. A este asunto no se le ha prestado la atención que requería», indica la responsable de un complejo de Lanzarote.