El 80% de los turistas que hay en Canarias son residentes canarios, en torno a un 10% son nacionales y otro 10%, extranjeros. / Juan Carlos Alonso

Los rebrotes frenan las reservas y los hoteles atisban un invierno «muy frío»

Las previsiones de una temporada alta buena se disipan. La imagen de las islas como destino seguro se empaña por el alza de los contagios

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El aumento de los contagios por covid a nivel nacional y en Canarias están teniendo un impacto directo en las reservas, que están en caída libre o estancadas dependiendo del mercado emisor. En el caso de los alemanes -el mercado extranjero más activo en llegadas a las islas- desde hace días las reservas están paradas e incluso se están produciendo cancelaciones.

El goteo constante de noticias que apuntan a un aumento de los casos en todo el territorio, incluso Canarias, y la inclusión del País Vasco y Madrid a la lista de regiones españolas a las que se desaconseja viajar y en la que ya figuran Cataluña, Aragón y Navarra está degradando la imagen de destino seguro de España y con ello, del archipiélago.

En el caso de los británicos la caída de las reservas supera el 80% después de las numerosas cancelaciones realizadas a raíz de la cuarentena impuesta por el Reino Unido desde el 26 de julio. La pérdida de reservas no solo afecta al verano sino también a la temporada alta de invierno, según pone de manifiesto el último informe de mercados emisores de Turespaña referente al Reino Unido. Los turoperadores británicos están derivando a sus turistas hacia otros destinos, fundamentalmente Grecia y Turquía.

El turismo nacional también está empezando a sentir el miedo ante los rebrotes y sus reservas se están resintiendo, según fuentes cercanas, con lo que la situación turística de las islas se agrava. Agosto ya se da por perdido con ocupaciones que rondan el 30% de media en el conjunto del sector. La mitad de los hoteles siguen cerrados y con pocas perspectivas de mejorar ante la evolución de la situación sanitaria en España y Canarias.

«Es una ruina, en algunos casos se estarán cubriendo costes pero en otros es imposible», indica el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo, José María Mañaricúa, que apunta que los hoteleros han bajado de media un 30% los precios para animar las ocupaciones y así todo son bajas.

En los fines de semana los complejos tienen más movimiento de locales -que representan el 80% de los turistas que hay en las islas- pero entre semana la ocupación baja de forma sustancial. «Cuando el Reino Unido impuso la cuarentena supimos que el verano iba a complicarse y a tenor de la evolución de los contagios el invierno será muy frío. Mientras no haya una situación sanitaria buena no hay esperanza para el turismo», afirma Mañaricúa, que no oculta su pesimismo ante la situación. «Hasta hace unas semanas éramos uno de los destinos más seguros pero ahora todo se ha complicado». agrega.

El mazazo de la cuarentena británica está siendo difícil de digerir en Canarias y todo apunta que se va a prorrogar (ver información de abajo). Muchos establecimientos que abrieron a mediados de julio, después de se reiniciarán las operaciones entre Canarias y el Reino Unido, para recibir a los británicos están acusando la falta de clientes. Es el caso del hotel Cordial Mogán Playa, que de media está teniendo unos niveles de ocupación del 15% , con un repunte los fines de semana por el mercado local. «Lo abrimos el 17 de julio, dos días después de que los turoperadores británicos retomaron operaciones y después llegó la cuarentena. Ahora tenemos el hotel abierto y un nivel de ocupaciones insuficiente porque nos han fallado los extranjeros», explica el director general de la cadena hotelera be Cordial Hotels & Resorts, Nicolás Villalobos, quien por ahora rechaza volver al cierre «al menos a corto plazo».

Villalobos destaca que, frente al ritmo más lento del sector hotelero, el extrahotelero está funcionando muy bien gracias al mercado local. Pero advierte de que este tiene fecha de caducidad: en septiembre una vez empiecen los colegios se acabó el turismo de los residentes. «Seguimos en la incertidumbre, en el día a día, trabajando para nuestra gente y con turistas a cuentagotas», señala.

Asegura que el verano «está ya perdido» y que, en vista de los rebrotes, la temporada alta de invierno se prevé complicada. «Salvo un milagro de última hora será un invierno malo», concluye.