Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Economía que trabaja para las personas y el comisionado de Economía, Paolo Gentiloni. / efe

La UE se prepara para una subida de la energía del 10%

El conflicto «debilitará» la economía y la inflación crecerá un 0,2%, por lo que Bruselas se plantea prorrogar la suspensión de las reglas fiscales

OLATZ HERNÁNDEZ Bruselas

En los últimos dos años, la economía europea ha navegado en aguas desconocidas. A la pandemia del covid se le suma ahora la guerra iniciada por Rusia en Ucrania, una situación «extraordinaria» en la que de poco valen las cartas de navegación. «La incertidumbre es enorme y aún es pronto para evaluar los efectos que este conflicto tendrá en la economía europea», reconoció el comisario de Economía, Paolo Gentiloni. Un aumento del precio de la energía, mayor inflación, cuellos de botella en los suministros... La combinación de estos factores «pesarán de forma significativa» a Europa –que, según las previsiones de febrero, iba a crecer un 4% este año–. Con todo, Bruselas descarta que la guerra vaya a «desencarrilar» la senda de la recuperación.

Tal y como pronosticaron este miércoles los ministros de Economía y Finanzas de la UE, el precio de la energía será el principal riesgo para la economía europea. Se espera que el coste del gas y el petróleo siga disparado hasta final de año y Europa se prepara para una subida de hasta el 10%. El objetivo de Bruselas es que esto no afecte al recibo eléctrico de los consumidores y trabaja en una serie de medidas que se presentarán la semana que viene.

Según indicó el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, el aumento del coste de la energía incrementará la inflación un 0,2%. El crecimiento económico de la UE «es robusto», pero el alto precio o la falta de gas ruso traería «graves consecuencias» para los Estados miembro más dependientes de este suministro. Ante esta crisis, Bruselas aboga por usar la misma receta que durante la pandemia: más coordinación y solidaridad entre los Veintisiete.

LA CLAVE:

  • Medidas. La Comisión presentará la próxima semana su paquete de acciones para mitigar la factura eléctrica

Así, la UE volverá a evaluar sus políticas fiscales esta primavera. Estaba previsto que, a partir de 2023, se retomara la aplicación de las reglas fiscales europeas, sin embargo, ahora Bruselas no descarta prorrogar su suspensión. Estas normas de control del déficit y la deuda se congelaron en 2020 para que los Estados pudieran dedicar un mayor gasto público a hacer frente a la pandemia.

A pesar de las posibles represalias de Putin a las sanciones europeas, la Comisión Europea defiende que «Europa está en una posición fuerte, con un crecimiento robusto, y es un precio que estamos dispuestos a pagar para defender la democracia», dijo Gentiloni.

La confianza es clave

En sus directrices sobre las políticas fiscales de 2023, el Ejecutivo comunitario aboga por garantizar la sostenibilidad de la deuda, con un ajuste fiscal gradual y la puesta en marcha de inversiones y reformas. Las estrategias fiscales deberán tener en cuenta el apoyo de los Fondos Next Generation y tendrán que adaptarse a la situación de cada Estado miembro.

La comisión aconseja a los países más endeudados –aquellos que acumulan un déficit superior al 60% de su PIB– que comiencen «una reducción gradual» de su deuda a través del ajuste presupuestario. Este objetivo, eso sí, no debe empañar la necesidad de llevar a cabo las transiciones ecológica y digital, señala Bruselas.

La Comisión Europea advierte que la caída de la confianza en el mercado europeo es otro de los mayores riesgos para la economía. De hecho, Gentiloni teme que los efectos adversos en el consumo y las inversiones ya se estén empezando a notar. El comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, coincidió en que los efectos de las sanciones «están teniendo un impacto inmediato» en la UE. Además, el apoyo económico a Kiev y la ayuda humanitaria a los refugiados «también descuadrarán el presupuesto comunitario», aseguró.

Pero quien más está sufriendo el efecto de las sanciones es, sin duda, Rusia. Con la paralización de más de la mitad de los activos del Banco Central ruso y la desconexión del sistema de pagos SWIFT de siete bancos, «hemos cortocircuitado su sistema financiero», celebró el ministro Le Maire. Además de los castigos anunciados, los titulares de Economía y Finanzas de los Veintisiete discutieron medidas adicionales que afectarán a los activos en criptomonedas para que Moscú «no pueda esquivar las sanciones impuestas por Europa».