Sede de la Comisión Europea en Bruselas. / R. C.

El FMI pide a Bruselas reformular las «viejas» reglas de déficit y deuda

Insta a la Comisión Europea a «aprovechar» las cláusulas de escape activadas desde la panemida para adaptar y flexibilizar las normas actuales

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El Fondo Monetario Internacional (FMI) urge a la Comisión Europea a «aprovechar» la actual coyuntura en la que se encuentran inmensos todos los países de la UE, con intensos planes de apoyo público para contener el efecto de la inflación, para reformar las que denomina como «viejas reglas» fiscales «con todos los problemas» que conllevan. Así de tajante se muestra el organismo, que aboga por llevar a cabo esa reforma ahora, momento en el que la cláusula de escape se encuentra activada, al menos hasta 2023. Esto es, la flexibilidad con la que cuentan los Estados para no tener que cumplir con los históricos objetivos de déficit y deuda con los que Bruselas siempre ha mostrado una actitud férrea.

Esos límites establecen un déficit público máximo del 3% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) y una deuda que no represente más del 60% de la riqueza nacional de cada Estado miembro. Objetivos que se antojan más que lejanos. Solo en el caso de España, está previsto que el déficit supere este año el 5%, a pesar de la significativa reducción de los dos últimos ejercicios; y la deuda pública, muy por encima del 110% a medio plazo.

Por eso, para el FMI, «la oportunidad no debe desperdiciarse», en referencia a esa reforma. En concreto, apunta que la UE «necesita reglas fiscales renovadas que tengan la flexibilidad para políticas audaces y rápidas cuando sea necesario, pero sin poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas». Además, considera que «es fundamental evitar crisis de deuda que podrían haber grandes efectos desestabilizadores y poner en peligro a la propia UE». Lo oque requerirá «construir mayores colchones fiscales en tiempos normales».

La propuesta del FMI se estructura en tres grandes ejes: modernizar las reglas fiscales numéricas para tomar explícitamente en cuenta los riesgos que enfrentan los países mientras tienen una clara orientación a mediano plazo; fortalecimiento de las instituciones fiscales nacionales para mejorar la debate y propiedad de las políticas; y la creación de un fondo de la UE para ayudar a los países a mejorar gestionar las recesiones económicas y proporcionar bienes públicos esenciales.

En primer lugar, el FMI considera que los objetivos de déficit y deuda deben ir acomodados a a una velocidad «acorde al grado de riesgos fiscales». Esos riesgos deberían ser identificados por análisis de sostenibilidad de la deuda usando una metodología común, desarrollada por un nuevo e independiente Consejo Fiscal Europeo, o EFC, en consulta con cada Estado. Y considera que «los países con mayores riesgos fiscales tendrían que converger a cero o un balance fiscal general positivo durante los próximos tres a cinco años». Al mismo tiempo, las economías con menores riesgos fiscales y una deuda por debajo del 60% tendrían «más flexibilidad, pero aún así necesitan considerar los riesgos en sus planes». Así, considera que «se incentivaría la acumulación de amortiguadores fiscales que permiten una flexibilidad significativa para responder a shocks adversos y llevar a cabo una política contracíclica», como en casos de la pandemia o la guerra en Ucrania.

Por otra parte, apunta a que todos los países de la UE tendrían que promulgar marcos fiscales a mediano plazo y establecer topes de gasto anuales plurianuales coherentes con su ancla de balance general durante el período. Con consejos fiscales que desempeñarían un papel más importante para fortalecer los controles y equilibrios a nivel a nivel de país, incluida la elaboración o aprobación de proyecciones macroeconómicas, evaluar los riesgos fiscales y garantizar la consistencia de los techos de gasto y planes fiscales. La Comisión Europea seguiría desempeñando su función clave de vigilancia y el EFC serviría como el nodo central para una red de agencias fiscales nacionales.

Por último, se establecerían dos claves: mejorar la estabilización macroeconómica, especialmente cuando política está operando en el límite inferior efectivo, y permite la provisión de bienes públicos comunes a nivel de la UE, como el cambio climático y la seguridad energética infraestructura. Y un fondo de inversión climático dedicado es una parte importante de la propuesta.