José Luis Escrivá, en el Congreso. / efe

El Pacto de Toledo carga contra Escrivá por una reforma «incompleta»

La mayoría de grupos niega su apoyo a unas medidas sobre pensiones que llegan a «parches» y son «manifiestamente mejorables»

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La primera parte de la reforma de las pensiones que acaba de aprobar el Consejo de Ministros podría encontrase con obstáculos para su tramitación en el Congreso, al que llegará a principios de septiembre. El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, acudió este miércoles a la comisión del Pacto de Toledo para presentar las medidas acordadas con los interlocutores sociales y fue objeto de innumerables críticas por parte de la gran mayoría de grupos parlamentarios, incluidos los de sus propios socios de Gobierno. Hasta el punto de que de forma casi unánime mostraron su desacuerdo con el anteproyecto de ley y dejaron en el aire su apoyo a la nueva norma.

El Pacto de Toledo abroncó en bloque al ministro por una reforma «parcial», «claramente insuficiente» y, por tanto, «manifiestamente mejorable». Todos los partidos políticos, exceptuando al PSOE, reprocharon a Escrivá la forma en la que se ha llevado a cabo esta reforma. Así, en primer lugar, le afearon que rindiera cuentas a la comisión que ha elaborado las 22 recomendaciones para lograr la sostenibilidad del sistema a posteriori, una vez «consumado el acuerdo», sin haberlo consultado antes con ellos.

Pero la denuncia más clamorosa y en la que coincidieron la inmensa mayoría de portavoces parlamentarios es llevar al Congreso una reforma «por fases», «incompleta», por «parches», que no es -como sí han sido las anteriores- global, sino que ahora se aprueba una primera fase que da cumplimiento a doce recomendaciones y se deja para los meses posteriores el resto.

«Estamos por las reformas a plazos del socialismo», criticó Cuca Gamarra, portavoz del PP, que puso en valor que «hoy aprobamos lo fácil y posponemos lo complicado para más adelante», una argumentación que mantuvieron también otros muchos partidos de la oposición. Gamarra fue una de las voces más críticas de la comisión, al tildar la reforma de «un gran error», «el trailer edulcorado de lo que está por venir», que son «pensiones más bajas».

Un ministro «Penélope»

Pero incluso mayor dureza mostró la diputada de Coalición Canarias, Ana Oramas, que llegó a afirmar que «este Gobierno es el campeón de las falsedades, es un Gobierno bipolar y tenemos un ministro Penélope, que teje por las mañanas y desteje por las noches». Hacía referencia así a las polémicas palabras de Escrivá sobre el futuro mecanismo que sustituirá al factor de sostenibilidad de las que luego tuvo que retractarse. «Yo le conozco y usted dijo lo que pensaba sobre la generación del 'baby boom', pero se le obligó a retroceder», precisó.

«Ha llegado usted a un acuerdo porque ha pospuesto los asuntos conflictivos, un acuerdo que no concreta nada, un acuerdo de parches, para tener una foto del presidente en los jardines de La Moncloa. ¿Va a estar Sánchez en la firma de los recortes y ajustes que vendrán en otoño? Seguro que no», añadió Oramas, que protagonizó un fuerte rifirrafe con Escrivá, al que llegó a llamar «mentiroso».

En esta línea, Vox denunció que «el ministro sabe que han quitado un mecanismo de recorte para sustituirlo por otro», al igual que «sabe que cualquier mecanismo supondrá un ajuste en las pensiones» y lo único que han hecho es «posponerlo unos meses». Por eso mismo, le achacó a este Gobierno «falta de credibilidad».

De igual manera, Ciudadanos criticó un «acuerdo parcial de las partes fáciles de las recomendaciones» y que -resaltó- «ahonda aún más en esa brecha de los jóvenes abocados a la precariedad frente a unos colectivos sobreprotegidos».

Críticas 'amigas'

Pero las críticas al ministro no le llovieron solo del centro-derecha, sino de su socio de Gobierno y de los partidos que sostienen a este Ejecutivo de coalición. Así, María del Carmen Pita, de Unidas Podemos, admitió que el acuerdo tiene «lagunas», es «claramente insuficiente» y «manifiestamente mejorable». En este sentido, reconoció que están «preocupadas y atentas» por lo que pueda pasar con el factor de sostenibilidad, ya que «igual tiene un concepto de la solidaridad que no compartimos». Su compañera, Aina Vidal, le advirtió de que «no vamos a aceptar recortes ni fórmulas raras a los que venimos del 'baby boom'».

De igual manera, partidos 'amigos' como Bildu, PDeCAT y PNV negaron su apoyo a esta reforma y los nacionalistas vascos condicionaron su sí -y también a los Presupuestos- a una negociación en la que pretenden incluir la transferencia de la Seguridad Social al País Vasco y el traspaso de la gestión del Ingreso Mínimo Vital. «Si quiere contar con nuestro apoyo deberá hablar de negociar más con este grupo, porque está en juego algo más que el simple desarrollo de un texto legal», avisó Íñigo Barandiaran, que le avisó de que «si no se aclaran estas cosas antes del Presupuesto puede que el Gobierno tenga problemas».