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Parque eólico marino. r. c.
Así serán los negocios verdes más rentables de la próxima década

Así serán los negocios verdes más rentables de la próxima década

El hidrógeno es la punta de lanza de los cambios de un sector con oportunidades que la economía no debería dejar pasar

Sábado, 14 de noviembre 2020

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El remate al cóctel perfecto para el desarrollo de las energías renovables en España va a llegar del otro lado del Atlántico. El recuento definitivo de votos en algunos condados clave de Estados Unidos llegará a suponer el espaldarazo definitivo para que los empresarios e inversores se adentren en nuevos negocios verdes en la Península y las islas. La victoria de Joe Biden supondrá un cambio en la política energética norteamericana hacia la transición ecológica.

Al inquilino de la Casa Blanca se une el Plan de Recuperación de la UE o los objetivos de China en materia energética. Una base que servirá para que países como España puedan desarrollar nuevos negocios en torno a las renovables. Actividades hasta ahora casi escondidas pero que emergen. Eso sí, sin llegar a generar la burbuja que en 2008 explotó en plena crisis económica.

Para muchos empresarios, pero también para miles de trabajadores, el futuro se denomina hidrógeno verde: no es una fuente de energía como el sol o el viento, sino un producto manufacturado capaz de almacenar energía para después ser liberada de forma gradual. Cuando se emplean tecnologías renovables en su fabricación, el hidrógeno obtenido se llama 'verde'.

Para Alberto Martín Rivals, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG en España, este hidrógeno «será el protagonista» a medio y largo plazo. Sostiene que será utilizado en gran medida «en la movilidad y, sobre todo, en el caso de los transportes pesados», como pueden ser los autobuses, trenes o camiones. «Tendrá mucha utilidad allí donde la electricidad no se pueda usar de forma directa», apunta. KPMG calcula que para llegar a la neutralidad en carbono en 2050 un 40% de la energía será eléctrica, un 20% de hidrógeno y el resto, de biogás, gas natural o petróleo. Se trata de un 'mix' completamente diferente al actual. La mitad de la energía que se consume ahora procede del petróleo actualmente, un 25% de la electricidad y el otro 25% del gas natural.

Oportunidad industrial

El plan del Ministerio de Transición Ecológica para desarrollar este hidrógeno prevé su despliegue de inversiones de 8.900 millones de euros en la próxima década. Entre otros objetivos, para que un de 25% del consumo de hidrógeno por la industria deberá ser renovable. Para ello son necesarios los electrolizadores, cuya implantación también precisa del impulso de las empresas.

Y ante todo este abanico de oportunidades es donde la industria española puede dar un paso adelante después de años recortando su aportación al Producto Interior Bruto (PIB). «Es una oportunidad que tiene la industria española para posicionarse y hacer negocio», explica Juan Ramón Morante, director del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC). «Ahora quienes fabrican electrolizadores, por ejemplo, son compañías alemanas o noruegas», recuerda Morante. «Es un pastel demasiado grande como para que pasemos de depender del petróleo que nos llega de otros países a depender del desarrollo del hidrógeno verde con tecnología de quienes ya lo están desarrollando» en referencia a la balanza de pagos.

LAS CLAVES:

  • Transportes. El hidrógeno verde servirá para las actividades donde la electricidad no puede llegar al 100%

  • Empresas. La economía no puede dejar de depender del petróleo para hacerlo de la industria europea 'verde'

Lejos del temor a un auge desmesurado de esta tecnología, que pueda recordar al impulso a las renovables en la burbuja, la del hidrógeno verde parece la apuesta por una inversión financieramente más asentada. Alberto Martín Rivals explica que ante el avance de eólicas y fotovoltaicas «hay riesgo de que a ciertas horas del día produzcamos más con renovables de lo que podemos consumir». Esta circunstancia puede ser aprovechada para «convertir ese exceso de producción en hidrógeno barato».

Más allá del hidrógeno, las oportunidades de negocio en las renovables también pasarán por tecnologías como la eólica,marinay flotante. Los molinos de viento dispuestos en el océano sin necesidad de ser fijados bajo tierra supone otra de las alternativas que más desarrollo puede tener la energía verde en España. Y sobre todo en el entorno de las Islas Canarias, donde las condiciones geográficas son proclives a esta fuente de generación.Juan Ramón Morante también destaca la tecnología eólica marina en el Mar Cantábrico, donde ya hay varios proyectos activos.

Almacenar y producir

Por su parte, Juan Moscoso del Prado, director de Deusto Asuntos Globales de Deusto Business School, apunta otras actividades que tendrán protagonismo en esta nueva década de las renovables. «Habrá que poner en marcha técnicas de almacenamiento» porque buena parte de la energía que se genere no se consuma al instante y tenga que ser guardada para su uso posterior. En este sentido, también destacan proyectos en marcha como los relacionados con la captura de dióxido de carbono (CO2). Y afirma que «el Plan de Recuperación europeo exige muchos de estos proyectos» para la llegada de los fondos tan necesarios para países como España, en plena crisis por la pandemia. «A pesar de la situación actual, ese plan es un punto muy positivo para el desarrollo de las renovables», explica Juan Moscoso del Prado.

Otra vía de desarrollo de los negocios llegará por el impulso a la autogeneración. Enrique Ugartetxe, director del Área de Ingeniería en Grupo ASE, indica que «el escenario óptimo es que los consumidores se conviertan a su vez en productores». De esta forma, alivian el coste energético y «pueden ofertar energía al mercado mayorista o alternativos». Este experto pone en auge la generación eléctrica distribuiday cómo el impulso a la solar o a la eólica suponen tecnologías que ahora están «al alcance de muchos consumidores a quienes les resulten rentables».

Ugartetxe insiste en que el impulso a estos nuevos negocios verdes no se generan en las mismas condiciones de hace una década «ni de lejos»: la regulación es «prudente», «no hay necesidad de prima alguna» y hay un «embudo» en las redes que limita la «especulación» que se producía desde mediados de 2019.

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