juan carlos alonso

Muere el empresario José Sánchez Rodríguez

Hizo de JSP un referente industrial

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

José Sánchez Rodríguez, empresario grancanario, falleció este jueves a los 84 años de edad tras una larga batalla contra una enfermedad. En su momento hizo de JSP todo un referente industrial.

Los inicios

La empresa, recordaba José Sánchez, «nació en unas oficinas de mi padre, José Sánchez Peñate, que trabajaba en la delegación de Nestlé en la provincia de Gran Canaria. Poco después de la guerra civil, se independizó y montó su propio despacho de agente comercial. Era perito mercantil y se especializó en ventas. Tenía dotes comerciales y abrió una oficina de representaciones nacionales en su propia casa, alquilada precisamente a Nestlé». Así contaba José Sánchez el origen de la compañía en el libro '20 historias de éxito'.

Duro trabajo desde joven

«Yo no tengo carrera. Mi única carrera, muy importante, son los 40 años de historia trabajada. Estudié el bachillerato superior y un año de peritaje industrial. Después me metí a trabajar con mi padre. Teníamos nuestras diferencias de criterio, pero no cabe duda de que él fue un hombre muy independiente y muy comercial, y los clientes le apreciaban mucho. Con el plan de estabilización y el inicio de las relaciones con la Comunidad Económica Europea con Ullastres, el gobierno de Franco permitió un cupo de importaciones de productos alimen- tarios y de coches. La firma José Sánchez Peñate (JSP) comenzó a comercializar leche en polvo, queso holandés, leche condensada, alimentos que en España apenas se producían porque la industria agroalimentaria en los años 60 estaba todavía por desarrollar. Creamos un departamento extranjero, del que me ocupé yo mientras mi padre seguía con el nacional».

La leche en polvo

En cuanto a la leche en polvo, así contaba aquel negocio: «Inicialmente, la leche en polvo venía de Holanda, de Bélgica y de Irlanda. La de Irlanda tenía grasa vegetal, que fue muy importante para nosotros. La belga se la comprábamos a un fabricante que se llamaba Comelco y de ahí vino la marca Comila. Sanidad aprobó una ley para que se envasaran los productos alimentarios y decidimos montar la primera envasadora, en sociedad con nuestros clientes y amigos, la compañía Molina, que tenía la representación de Spar y disponían de una maquinita alemana, muy simple, cuya marca era Plasic Bli. Envasábamos cada kilo de leche en polvo, primero en bolsas de plástico y más tarde en bolsas de aluminio que luego se repartían en carros tirados por burros».

Expansión nacional

En 1964, con la colaboración de su hijo D. José Sánchez Rodríguez y con la participación de la familia Molina, José Sánchez Peñate inició en Gran Canaria la andadura de JSP, S.A. en el sector de la leche y de los productos lácteos. En 1965, JSP abrió su primera sucursal en Tenerife para luego, poco a poco, extenderse al resto de las Islas Canarias y a la península. Barcelona, Sevilla y Madrid fueron sus primeras delegaciones. Al envasado de leche en polvo siguió la instalación de un tostadero de café en Tenerife a finales de los 70. «Más tarde, empezó el consumo de leche líquida en botella y llegó al mercado el Tetra Pak, el envase de cartón. Nos debatimos entre dos posibilidades: traer la leche envasada de Irlanda, esa leche con grasa vegetal marca Millac, muy famosa allí, o bien licuar la leche en polvo. Nos inclinamos por la segunda porque era más competitiva y a mediados de los 80 montamos una fábrica de licuación de leche en polvo. El problema fue el agua. La queríamos montar en Gran Canaria pero el agua de la isla en esos años daba muchos problemas. Fui a Tenerife para estudiar cómo almacenaban y utilizaban el agua las empresas cerveceras».

Negocio de los yogures

Respecto a los yogures, José Sánchez recordaba que les costó mucho sacar adelante la fábrica: «Lo conseguimos gracias al doctor Javier del Barro y a Rafael Plañiol, un director ejecutivo de Asesores Bursátiles al que Santiago Eguidazu autorizó para que se responsabilizase de este proyecto de JSP y su reorganización».

Las actividades en la península no se hicieron esperar y JSP abrió brecha comercial en el sector del vending y el café. En Madrid instaló un tostadero de café, una planta envasadora de productos para vending, máquinas de expedición automática, y una fábrica de tartas congeladas.

Aterrizaje en Madrid

«En 1975 decidimos instalarnos en Getafe (Madrid), porque es el centro de España y es más cómodo para distribuir. También abrimos una delegación en Barcelona y en Sevilla. En Getafe empezamos de alquiler y luego compramos una pequeña nave en el polígono Los Ángeles, después dos pequeñas naves Marcos, donde compramos 20.000 metros para nuestra actual plataforma logística. Allí levantamos una fábrica muy importante de tartas y bollería, un tostadero de café que estamos modernizando ahora, y gestionamos todas las operaciones de vending, el suministro de alimentos a las máquinas automáticas expendedoras de los operadores, que las tienen en todas partes: en supermercados, en industrias, en oficinas… Nosotros suministramos el café, la leche instantánea, el cacao, el té al limón, etc.». Como otras empresas, JSP dio el salto al turismo: «Me gusta, si puedo», confesaba José Sánchez, «tener las sociedades con mayoría porque siempre he sido partidario de invertir, de crecer y desarrollar, y no puedo estar pendiente de socios que quieran distribuir el beneficio. Hoy en las empresas no se puede repartir el beneficio, hay que repartir muy poco porque hay que especializar las empresas y hay que mejorarlas. Eso es lo que ha hecho nuestra familia, aun a costa de tener que rehacer pactos y acuerdos ya societarios, como con los que teníamos con la familia Molina. La diferencia de criterio nos llevó finalmente a controlar el 89,5 % de la empresa para mantener nuestro deseo de reinversión». También invirtió en el sector de la panadería para producir pan congelado precocinado.

Humildad y visión

En el citado libro, la entrevista acababa de esta forma, casi premonitoria: «Cuando yo me muera, mis hijos que hagan lo que quieran. No creo en el protocolo familiar. ¿Recuerda que tuvimos un gobernante que lo tenía todo atado y bien atado? Cuando se murió se desató todo. ¿O no es así? Prefiero decir que tenemos profesionalizada la empresa. Lo hicimos mi padre y yo cuando tuvimos problemas con algunos socios de la familia Molina. Tenemos un buen equipo ejecutivo, muy corto porque nosotros somos muy austeros. En la austeridad está la continuidad y nuestra empresa no tiene lujos, los despachos son sencillitos. La mayoría de los grandes empresarios españoles, antes y ahora, son personas sencillas y trabajadoras. Cuando yo veo un niñato atildado en exceso, me digo: «¡Malo!». Me gusta que la gente en el trabajo se quite la chaqueta y si tiene que ayudar a un trabajador en el almacén, que le ayude. No me gustan los prepotentes y orgullosos. En la empresa tiene que haber personas sencillas que se junten con los trabajadores, que coman con ellos. En nuestra empresa no hay comedor privado, todo el mundo tiene que comer en el comedor público. ¿Por qué alguien tendría que comer en un comedor privado? Si usted quiere comer, hágalo aquí como todo el mundo, coja su bandeja y pague sus cuatro euros de comida. Parte de mis hijos están en la empresa y, como yo, trabajan a gusto, tienen su sueldo, su medio de vida, son personas prudentes, clase media, con su vivienda, un coche adecuado pero sin grandes lujos. Incluso yo solo uso coches de segunda mano. Me gusta tener amigos con buenos coches y que cuando quieren comprarse otro, me llaman y yo se lo compro de segunda mano a buen precio. Si es de segunda mano, ya vale un 30% menos. Que me llamen que, si lo necesito, se lo compro (...) Trabajo todos los días en todo momento, porque tengo que trabajar mucho. Con seis horas de sueño es suficiente. Tengo la virtud de poder dormir en cualquier sitio, así que me duermo, descanso 15 minutos y recupero un poco, porque puedo hacerlo. Tengo la conciencia tranquila. Mi padre también dormía muy bien, y mi madre, y mi tía, que era muy trabajadora, también, y mis hermanos e hijos. Aunque tenga aproximadamente 1.000 empleados que cobran todos los meses duermo muy bien… Tengo que sacar la empresa adelante para que las familias que trabajan con nosotros no se v ean sin empleo en estos momentos:hay que ser responsable«.