Mi coche huele a queso gruyere

El filtro del aire y los conductos de ventilación acumulan con el tiempo suciedad que, con la humedad y el calor, se traducen en unos hongos que producen ese fétido aroma

J. L. ALVAREZ Madrid

Con la llegada del calor muchos conductores se llevan una desagradable sorpresa al poner en marcha el aire acondicionado o el climatizador del coche. «Huele a queso gruyere». Uno se vuelve loco mirando por todo el habitáculo, buscando esos restos de comida o aquello que se piso antes de subirse al vehículo. Al final, la pituitaria se acostumbra y el mal olor parece desaparecer.

El origen de este aroma desagradable hay que buscarlo en el filtro del sistema de aireación del coche. El vehículo está expuesto a todo tipo de agentes ambientales. Desde el polen, pasando por los insectos, a la humedad y el calor. Todo estos elementos quedan atrapados en ese filtro, que por otra parte evita que se pasen a los mismo conductos de ventilación.

La putrefacción y la humedad generan hongos en el filtro, de ahí ese olor a queso fuerte, que al encender el sistema que climatización están a temperatura ambiente, por lo que el aroma es más nítido. Cuanto más se enfría menos se nota el aroma.

Este problemilla se soluciona con eso que antiguamente se llamaba 'entretenimiento' del vehículo. Algo que se puede hacer en un rato libre. Lo primero que habría que hacer y que recomiendan muchos fabricantes es que cuando se pasa la revisión anual o por kilómetros es cambiar el filtro. En algunos vehículos es muy fácil de encontrar. Está alojado tras el motor y pegado al chasis que lo separa del habitáculo. Un simple clip lo libera y permite sustituirlo por otro de la marca. No cuesta mucho dinero, por la alternativa de lavarlo es solo perder el tiempo, porque no se resuelve el problema.

El segundo paso, si no se elimina del todo el mal olor, consiste en una limpieza de todos los conductos de aire acondicionado. No asustarse. Esto lo puede hacer cualquier persona con un poco de paciencia y dedicación. Consiste en utilizar un espray desinfectante que venden específico para ello.

En este caso, lo que hay que hacer es, primero, limpiar con un pincel, escobilla específica o una aspiradora de mano pequeña los orificios del aire hasta donde se pueda llegar. Todos. No solo lo que hay en el salpicadero -arriba y abajo-, sino también los conductos existentes debajo del salpicadero y, en algunos modelos, bajo los asientos traseros o en el pilar central entre los dos butacones frontales que suelen tener aireadores para los pasajeros de detrás.

El siguiente paso es rociar los conductos con el spray. A fondo y poner en marcha el sistema de climatización o aire acondicionado en frío. Activar la tecla de recirculación del aire dentro del vehículo –esa en la que aparece la silueta de un coche dentro de un círculo- y dejarlo un buen rato para que el desinfectante penetre en el circuito. Si todavía queda olor puede repetirse la fumigación con el espray hasta que esta desaparezca.