El calor aumenta hasta un 16% el riesgo de accidente en carretera

El sistema de refrigeración, los neumáticos y determinadas piezas pueden resecarse y provocar una avería

El calor incrementa más de un 20% el riesgo de sufrir un accidente en carretera. Y cuanta más alta es la temperatura, mayor es también ese riesgo.

A partir de los 30 grados, los errores al volante aumentan un 20% y se reduce la capacidad de reacción un 22%. Según sube la temperatura, la conducción se ve más limitada. Conducir soportando temperaturas por encima de los 35 grados equivalen a hacerlo tras haber bebido cinco cervezas.

Según el doctor Ignacio García, especialista de la Unidad de Tráficos y adjunto a la dirección médica de Hospital Quirónsalud Valencia «el exceso de temperatura que captamos en nuestra superficie corporal se transmite a un área de nuestro cerebro, el hipotálamo. Esta glándula, que además de regular nuestra temperatura corporal, cumple otras funciones como control de nuestros estados de ánimo, modula el sueño y permite la capacidad de reacción ante ciertas circunstancias inesperadas».

El exceso de calor afecta a las funciones de dicha glándula y es capaz de provocar fallos en la conducción, que se manifiestan como fatiga, cansancio, somnolencia, agresividad e incluso merma la capacidad de concentración y de atención, lo que limita los tiempos de reacción ante una circunstancia determinada.

El doctor Alfredo Pérez Cortada, especialista de la Unidad de Tráficos de Hospital Quirónsalud Torrevieja advierte que «deberíamos evitar para viajar las horas de más calor, lo más recomendable es hacerlo a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, pero siempre con luz diurna».

Por ejemplo, conducir a 35 grados puede provocar que el conductor deje de percibir el 20% de las señales de tráfico e incremente sus errores más de un 30%. La visión es otra capacidad que se ve afectada.

Accidentes y averías

El calor, asimismo, también aumenta las posibilidades de sufrir una avería en carretera (y consecuentemente de requerir la asistencia en carretera del seguro de coche). Según los datos de Acierto.com lo hace hasta un 16%. El sistema de refrigeración, los neumáticos y determinadas piezas que podrían resecarse y romperse son algunos de los grandes perjudicados.

Uno de los elementos que sufren con el calor es la batería. Podemos encontrarnos con que el coche no arranca cuando queramos salir de casa o a lo peor quedarnos tirados en pleno viaje. Compruebe la carga de la batería antes de salir para evitar sorpresas.

Si abusamos del aire acondicionado se pueden deteriorar los conductos. Las fugas son lo más común en este tipo de averías. Por ello es recomendable revisarlas antes del verano. El termostato es otra pieza propensa a romperse.

En verano, el asfalto abrasa y el desgaste de las ruedas es mayor. Es conveniente revisar cómo de desgastados tenemos los neumáticos y tener en cuenta que durante el viaje se gastarán más que en invierno.

Si falla la refrigeración del motor puede arruinar el bloque de motor entero. Por ello, es fundamental controlar que este sistema está en las mejores condiciones. tenga en cuenta que con el calor, la temperatura del aceite suele ser algo más elevada. El electroventilador, encargado de refrigerar el motor si el coche está parado, es otra de las piezas que más se estropear en verano.

Finalmente destaca entre los elementos que más fallan en verano el alternador. Esta pieza recarga la batería con el movimiento del coche , con el uso excesivo del aire acondicionado, el sistema de refrigeración del motor y otras piezas eléctricas, el alternador se trabaja más de lo habitual en verano. Compruebe que la pieza y su correa no están deteriorados, para evitar averías provocadas por el sobre esfuerzo.