Taller de pintura en la fábrica de Ford de Almussafes (Valencia)

Bruselas tumba una medida clave del plan para el automóvil

Rebaja del 25 al 15% el alza de la deducción por innovación a las grandes empresas, un incentivo fundamental para atraer nuevas inversiones

UNAI MEZCUA

Del dicho al hecho, en el caso de la deducción por innovación en procesos de producción para las grandes empresas, al final va a ir un gran trecho. En junio, el Ejecutivo de Pedro Sánchez anunció, en el marco del Plan de impulso a la automoción, un incremento del 12 al 25% para las grandes empresas en la deducción del Impuesto sobre Sociedades. Sin embargo, la semana pasada el Boletín Oficial del Estado (BOE), publicó que finalmente este incremento, recogido en el RDL 34/2020, solo será de tres puntos porcentuales para las grandes empresas y estará, en cualquier caso, muy condicionado. El alza será temporal, para los ejercicios fiscales de 2020 y 2021.

La equiparación de la deducción fiscal para la innovación en procesos, regulada por la Ley 27/2014 del Impuesto de Sociedades, a la de I+D+i, era una reclamación consolidada del sector del automóvil. La patronal de empresas de componentes Sernauto la lleva solicitando de hecho desde 2014. El lunes, en el gélido comunicado con el que las patronales del sector valoraron la promesa de la ministra Reyes Maroto de recibir el 14% de los fondos europeos (10.000 millones), una de sus peticiones era precisamente incrementar dicha deducción «también para las empresas grandes, verdaderas tractoras de la innovación y creadoras de inversión y empleo, y al objeto de evitar que la innovación se haga por parte de países competidores de nuestro entorno y no en territorio español».

Bajo la nueva redacción de la semana pasada, las pequeñas y medianas empresas sí se beneficiarán de un incremento sustancial de la bonificación, de 38 puntos, hasta el 50%. Pero no así los grandes fabricantes automovilísticos ni las empresas de gran volumen de producción de componentes, que no obstante sí disfrutarán de un ligero incremento, del 12 al 15%. Pero ese incremento aparece con nuevas condiciones respecto a lo que se prometió en junio, puesto que se condiciona a que haya una colaboración efectiva con Pymes (que deben asumir el 30% de los gastos del proyecto). Además, el incentivo solo se puede aplicar «a gastos efectuados en proyectos iniciados después del 25 de junio de 2020», y el importe máximo de la deducción es de 7,5 millones de euros, limitándose también el importe en base al conjunto de ayudas recibidas por el proyecto y según el tamaño de la empresa. También se han incorporado nuevas restricciones a la libertad de amortización de las inversiones realizadas en la cadena de valor de la movilidad eléctrica, que ahora deben entrar en funcionamiento antes del 30 de junio de 2021.

El cambio en la deducción a las grandes empresas se debe, según explican desde el Ministerio de Industria, al marco establecido por la Comisión Europea para las ayudas de Estado, «que nos permite ser más generosos con el ámbito de las Pymes», que suponen «la mayoría del sector auxiliar de automoción». E insisten en que también para las grandes empresas «se abre un marco mejor al que teníamos».

Pero el cambio no ha sentado nada bien entre las grandes empresas del sector. Un directivo critica que se haya rectificado cinco meses después, y afirma que «no es la primera vez que una promesa que suena muy bien acaba siendo otra cosa cuando aparece en el BOE». Y un fabricante de componentes pone el foco en las nuevas condicionalidades, puesto que, para obtener la bonificación, «todos estos proyectos al final tienen que ser auditados, y si no te has ajustado te enfrentas a que luego te lo reclamen».

Aunque su impacto es difícil de cuantificar, las deducciones fiscales son una de las medidas más atractivas para las empresas de cara a justificar en sus centros de decisión -normalmente situados fuera de nuestras fronteras- que en España se desarrollen proyectos de I+D+i. «Es importante traer fábricas a España, pero aún más traer centros de I+D, porque la tecnología ancla la fabricación a los países y genera ecosistemas de innovación», aseguran desde el sector.