Interior de la Bolsa de Madrid. / afp

El Ibex roza los 8.000 puntos pendiente de EE UU

El selectivo español pierde la mitad de su valor desde sus máximos históricos marcados hace justo 15 años, cerca de los 16.000 puntos

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

El Ibex-35 despide el martes con una subida del 0,46% que deja al selectivo al filo de los 8.000 puntos en una jornada marcada por las elecciones legislativas en EE UU y a la espera de que se publique el jueves el dato de la inflación de octubre que marcará los próximos pasos de la Reserva Federal (Fed).

El consenso de analistas espera una moderación del 8,2% hasta el 8,1% en el indicador, pero se teme que en términos mensuales registre un repunte superior, del 0,7% respecto al 0,4% de septiembre.

Con este telón de fondo, el Ibex se apoyó en los resultados empresariales para las subidas. Grifols lideró las alzas, con un avance cercano al 6%, tras presentar un beneficio de 188 millones de euros hasta septiembre. Endesa le siguió con subidas del 4,7% al cierre tras confirmar que ganó 1.651 millones de euros en el mismo periodo (+13%).

En el terreno negativo, destacaron Bankinter (-1,7%), CaixaBank (-1,68%), Repsol (-1,43%), Amadeus (-0,85%) y Banco Santander (-0,58%).

Por otro lado, con el euro recuperando la paridad con el dólar, en el mercado petrolero el precio del barril de Brent, de referencia en Europa, cedía hasta los 97 dólares, mientras que el West Texas estadounidense se situaba en 91 dólares.

Aniversario de máximos

La del martes fue, además, una sesión para el recuerdo de los inversores. El 8 de noviembre de 2007, hace exactamente 15 años, el Ibex-35 superaba los 15.945 puntos. Máximos históricos a los que unos meses después seguirían la crisis financiera, la de deuda soberana de la zona euro y, por supuesto, la pandemia.

En este periodo, el selectivo se ha enfrentado con escaso éxito a los retos globales. Y ahora, en el entorno de los 8.000 puntos, se pone en duda el mantra de que la Bolsa siempre es más rentable a largo plazo. En concreto, desde aquel año 2007 el indicador pierde casi la mitad de su valor.

Este año, en plenas presiones inflacionistas y con los temores de recesión como telón de fondo, la Bolsa española se deja en torno a un 8%. Y todo apunta a que el esperado rally de fin de año será más complejo que nunca, ante la fuerte incertidumbre que aún persiste sobre el futuro de la política monetaria y su impacto en el crecimiento.

No obstante, los inversores cuentan todavía con la mejor baza que históricamente ha caracterizado al parqué nacional: su atractiva rentabilidad por dividendo. Y es que el mercado español ha liderado este ranking de forma mantenida entre las Bolsas desarrolladas, algo que favorece, además, el interés de los inversores internacionales, propietarios de prácticamente el 50% del valor de las cotizadas españolas, 16 puntos porcentuales más que en la anterior crisis.

En todo este tiempo la rentabilidad por dividendo mensual media de la Bolsa española ha sido del 5,1%. Umbral que, tras las recientes caídas del mercado, se mantiene de cara a 2023.