Interior de la Bolsa de Madrid. / afp

El miedo a la recesión resurge en los mercados

Los 'halcones' de la Fed rebajan la euforia de los inversores al indicar que los tipos de interés aún deben subir mucho más para controlar la inflación

CLARA ALBA

Los inversores optan por la retirada en los activos de riesgo en una jornada en la que el lastre de la incertidumbre geopolítica se mezcla con el rebrote de los temores a una recesión. El Ibex-35 perció al cierre un 0,75%, aunque logró mantener los 8.000 puntos que estuvo a punto de perder en los momentos más tensos de la sesión.

Aena lideró las caídas (-2,17%), seguida de Cellnex (-2,07%), Repsol (-1,91%), Fluidra (-1,85%), Endesa (-1,81%), Grifols (-1,80%), Banco Santander (-1,79%) y Solaria (-1,72%). En terreno positivo aguantaron CaixaBank (+1,16%), Colonial (+1,05%), Bankinter (+1,05%), Rovi (+0,72%), Merlin (+0,56%), PharmaMar (+0,50%), Indra (+0,43%), Mapfre (+0,33%), Telefónica (+0,295), Meliá (+0,29%), Ferrovial (+0,08%) e Iberdrola (+0,05%).

Los mercados se han visto presionados a la baja estas sesiones de la mano de las caídas en Wall Street. En la sesión del miércoles, los valores tecnológicos volvieron a sufrir ante un dato de ventas minoristas mucho más fuerte de lo esperado que deja vía libre a la Reserva Federal (Fed) para subir los tipos de interés al ritmo que considere necesario, a pesar de que el mercado descuenta que el organismo echará el freno en diciembre con una subida de 50 puntos básicos, frente a los 75 puntos de las últimas reuniones.

Además, pese a esa mejora en los datos, los valores ligados al sector minoristas se vieron muy castigados después de que Target presentase unos resultados peor de lo esperado. «Lo que hizo saltar las alarmas entre los inversores fue que sus gestores alertasen sobre que los consumidores muestran cada vez más signos de estrés y están reduciendo sus compras de tipo discrecional (aquellas que no son indispensables)», indican los analistas de Wall Street.

A eso se sumaron nuevas declaraciones de miembros de la Fed, con el objetivo de rebajar la euforia que han vivido los inversores en las últimas semanas. Por ejemplo, la presidenta de la Fed de San Francisco, Mary Daly, dejó claro que la Fed no está pensando en detener sus alzas de tipos y que todavía puede subirlos más de un 1% desde los actuales niveles. Pero el que causó mayor impacto fue James Bullard, jefe de la Fed de St. Louis, que aseguró que la política monetaria restrictiva no ha tenido aún el efecto deseado sobre la inflación, asegurando que los tipos de interés deberían moverse en un rango del 5%-7%. El mercado descontaba hasta ahora que el pico sería del 5%.

La sensación es similar en Europa, donde pese a las recientes alzas de tipos, la inflación volvió a repuntar al 10,6% en octubre, una décima menos de lo anticipado pero en niveles que no se habían visto nunca antes.

Mientras, en el mercado de materias primas se mantienen las caídas en los precios del crudo, con el barril de Brent, de referencia en Europa, en los 92,1 dólares, mientras que el West Texas estadounidense se situaba en los 84,6 dólares.