Un operador en Wall Street. / reuters

Las Bolsas recelan de las subida de tipos de la Fed

El Ibex-35 cede un 1,24% y pierde los 7.800 puntos, con la rentabilidad de los bonos de nuevo disparada

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

Las Bolsas europeas recogen con cautela el testigo de Wall Street, que el miércoles cerró a la baja tras confirmarse el tono más agresivo de la política monetaria de los bancos centrales. Tras la decisión de la Reserva Federal (Fed) de subir los tipos de interés en otros 75 puntos básicos, el banco central de Suiza ha replicado el movimiento, mientras que el Banco de Inglaterra decidió este jueves subir su tasa de referencia en 50 puntos básicos.

Tras debatirse entre el rojo y el verde, el Ibex-35 perdió finalmente un 1,24% y cedió los 7.800 puntos con el lastre de Wall Street, donde los números rojos se impusieron con fuerza, al igual que en el resto de Bolsas europeas. Las pérdidas se acercaron al 2% en Alemania y París.

Dentro del parqué nacional, las mayores caídas las presentó Solaria (-8,6%), seguida de Colonial (-6,2%), Fluidra (-5,7%), Merlin (-5,58%), Grifols (-5,56%) y Amadeus (-5,25%).

Por el contrario, en terreno positivo destacaron los bancos, beneficiados por la subida de los tipos de interés. Sabadell despidió la sesión con alzas de cerca del 5%, mientras que Bankinter subió un 3%. CaixaBank (+1,39%), Repsol (+1,01%), Santander (+0,81%) y Enagás (+0,38%) fueron los otros valores que lograron cerrar en positivo.

Bancos centrales, protagonistas

Los inversores tratan de digerir el mensaje que el presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró sobre las previsiones que maneja la institución. En resumen: el control de la inflación pasa de forma inevitable por dañar la economía. Y es que más allá de la subida de tipos acometidas, el verdadero mensaje 'halcón' del organismo se reflejó en la actualización de sus proyecciones económicas, empeorando las previsiones de crecimiento y del mercado laboral y dejando claro que no esperan que la inflación se asiente en el 'target' del 2% hasta 2025.

En este escenario, la Fed muestra ahora su disposición a subir los tipos de interés hasta el 4,4% en lo que queda de año y a mantenerlos algo por encima de este nivel (en el 4,6%) hasta 2023. «El salto con respecto a la proyección de junio es considerable: 100 puntos básicos más. Por lo tanto, la política futura parece más agresiva que antes», indican los expertos de DWS.

Esta perspectiva mantiene al alza la rentabilidad de los bonos estadounidenses (que se mueve de manera inversa al precio). La del bono a 10 años se sitúa en el 3,55%, máximos que no se veían desde 2011. Pero el movimiento más brusco se observa en el corto plazo. El interés del bono a 2 años sigue desbocado superando con holgura el 4%. Es la primera vez que ocurre desde finales de 2007, en pleno inicio de la anterior crisis financiera global.

La situación ha provocado la denominada inversión de la curva, como se conoce al momento en el que la rentabilidad de los títulos a 2 años supera la de los bonos de 10 años, que implica una señal al mercado de desaceleración económica. «El tono de la reunión volvió a ser hawkish y las curvas de deuda acentuaron su pendiente negativa, lo que históricamente está asociado a una recesión en los próximos 12 a 18 meses», explica Carlos del Campo, miembro del departamento de Inversiones de la gestora Diaphanum.

«La reacción de las bolsas es negativa ante el riesgo de que la Fed sobreactúe mientras que el euro volvió a depreciarse, alejándose de los niveles de paridad y dificultando la relajación de la inflación de la UEM», añade. Y es cierto. La decisión de la Fed podría obligar al Banco Central Europeo (BCE) a mover ficha de una forma más contundente de lo previsto, con un euro que sigue perdiendo terreno frente a la fortaleza del dólar. Tras conocerse la subida de tipos en EE UU, el cruce entre ambas divisas vuelve a perder la paridad, manteniéndose en 0,98 dólares.

Los inversores tampoco olvidan la tensión geopolítica que ha vuelto a despertar Vladimir Putin en su conflicto con Ucrania, aunque su reflejo en el mercado de materias primas se mantiene, de momento, contenido. El precio del barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, limita sus subidas por encima de los 90 dólares, mientras que el West Texas estadounidense cotiza en 83,5 dólares.