Marín pasó a su pareja expedientes de empresas que optaban a suelo

25/08/2018

Una tercera denuncia puesta esta semana ante la Autoridad Portuaria incluye mails con proyectos presentados por terceras empresas que pedían concesiones, «comprometiendo los intereses privados»

Las Palmas de Gran Canaria

La Autoridad Portuaria de Las Palmas registró esta semana una nueva denuncia, y ya van tres, sobre el supuesto trato de favor que la jefa de Dominio Público, Elena Marín, dio a su pareja, el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Hubert Lang-Lenton, propietario al 50% de la consultoría Análisis Ingenieros.

En la nueva denuncia, presentada el martes por Carlos Bethencourt, autor de la segunda y ex empleado de Análisis Ingenieros, éste aporta nueva documentación que compromete a la jefa de Dominio Público.

Según recoge la denuncia, Marín remitió a Lang-Lenton información de proyectos presentados por empresas particulares, con información y datos técnicos confidenciales, «comprometiendo los intereses privados de las empresas al vulnerar la confidencialidad y responsabilidad de guardia y custodia de la documentación obrante en los archivos y expedientes».

En los documentos aportados no solo figura la información dada por la empresa sino también las anotaciones que realizaron los técnicos del Puerto así como los nuevos requerimientos o la subsanación de errores que demandaba la Autoridad Portuaria para dar el visto bueno al proyecto. Hay incluso informes remitidos a Capitanía Marítima.

«Presuntamente la jefa de Dominio Público podría haber suministrado documentación interna relativa a las solicitudes de concesión de empresas privadas, incluso en sus versiones de texto originales», recoge la denuncia.

Uno de los expedientes que recibió Lang Lenton de Marín se refiere a la empresa INODE COR, que optaba en 2013 a una concesión en el puerto de Arinaga. Según aparece en los documentos aportados, la jefa de Dominio Público remitió por mail a su pareja toda la documentación técnica del proyecto que quería desarrollar esta empresa en Arinaga y que pasaba por la ejecución de canalizaciones energéticas subterráneas para la descarga y transporte de productos petrolíferos y/o gas natural en Arinaga y para suministrar a la central térmica del Barranco de Tirajana y a otros clientes.

Para desarrollarlo la empresa optaba a una ocupación de suelo de 3.400 metros en Arinaga.

Marín no solo mando información técnica sino también las conclusiones que hacen los técnicos del Puerto a la petición de INODE COR, donde entre otras cosas, se le pide más detalle sobre el proyecto desde un punto de vista medioambiental. Y todo firmado por el entonces director, José Miguel Pintado.

Tal y como hizo Bethencourt en la denuncia anterior, pide a la Autoridad Portuaria que investigue los hechos y que los ponga en conocimiento de la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal por si pudieran ser «constitutivos de delito» por parte de Elena Marín.

«En duda la seguridad de la Autoridad Portuaria»

La denuncia puesta por Carlos Bethencourt pone en evidencia que la jefa de Dominio Público, Elena Marín, facilitó a su pareja, el ingeniero Hubert Lang Lenton, información sobre resoluciones internas que técnicos de la Autoridad Portuaria adoptaban sobre sus clientes, antes de que fueran comunicadas oficialmente.

En la denuncia aparece el caso concreto de una empresa que solicitó el pasado año una concesión para implantar una industria en La Luz.

Esta empresa es una de las que Lang-Lenton considera «suya» en el «pacto de socios «que plantea a su socio antes de la ruptura de la sociedad (Análisis Ingenieros).

Según la denuncia y la documentación aportada, Marín facilitó a Lang-Lenton varios informes elaborados por técnicos del Puerto que estaban bajo sus órdenes sobre la concesión a esta empresa. Algunos de ellos incluyen anotaciones hechas a mano por los funcionario, «comprometiendo la honestidad de otros técnicos y departamentos y la seguridad de la información dentro de la Autoridad Portuaria», recoge la denuncia. La información supuestamente suministrada por Marín se envío además en versión original y formato word, lo que permitía su manipulación.