Loli, la mujer con más tiempo cotizado

17/08/2019

Se jubila tras 78 rindiendo cuentas a la Seguridad Social en España. La empresaria empezó a trabajar a los 14 años y hasta ahora regentaba una tienda en A Coruña. Su hijo heredará el negocio de lencería hasta la liquidación de mercancía.

EFE / a coruña

Se llama Dolores Agra Rodríguez, pero todos aquellos que la conocen le dicen Loli y saben de ella que con apenas 14 años cumplidos, ahora tiene 78, empezó a rendir cuentas a la Seguridad Social. Por ello, ahora esta empresaria alcanzará la jubilación con el mérito de ser la mujer con más tiempo cotizado.

En su tienda coruñesa, Lencería Marta -el nombre comercial es el de su hija, una jubilada de banca-, esta gallega de pelo cano da fe de por qué es una de las glorias de una actividad que echó raíces muy pronto en España.

Tiene el suficiente resuello para moverse con gran agilidad entre batas, camisones, pijamas, medias, calcetines y corsetería varia. En su pequeño escaparate luce un colorido cartel que reza, «Liquidación por jubilación», con descuentos en ropa de cama, vestidos, interiores y en baño.

Desde febrero de 2019, cuenta mientras atiende a sus clientes, su situación es de jubilación activa, y en el mismo mes del próximo año obtendrá la definitiva y será su hijo Ricardo, que ahora la ayuda, el que se quede al frente, «hasta que se liquide todo, que es mucho lo que hay que liquidar».

De momento, ella siente que hace falta en este establecimiento que abrió recién comenzada la década de los ochenta, pero antes ya había estado trabajando en una empresa similar, en la cual le pagaban 150 pesetas. También recuerda cómo en un empleo anterior le pagaban 12 pesetas y en negro. «Necesitaba el dinero, en mi casa hacía falta», relata y celebra que en su andadura de autónoma siempre le haya ido muy bien y, sobre todo, que haya gozado de «buena salud».

La economía precaria de su hogar está detrás de sus comienzos a tan temprana edad, porque con ironía dice que «pequeña» sigue siendo, «con muchos años, pero pequeña», en alusión a su estatura. Y, valiéndose del mismo sarcasmo y del hecho de que no haya tenido enfermedades, bromea con que ella es una de las que hace valer el refrán aquel de «mujer enclenque, mujer para siempre».

Ahora quiere disfrutar de la existencia y de los pequeños placeres, como el café, porque viajar ya lo ha hecho, y bastante.