Las vicepresidentas Yolanda Díaz y Nadia Calviño, en el Senado a principios de mes. / EFE

El Gobierno propone un contrato temporal de tres meses para atraer a la patronal

Calviño se muestra contraria a generalizar un cupo de eventuales mientras siguen intactas las propuestas sobre la negociación colectiva

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

La negociación de la reforma laboral, que ayer retomaron Gobierno y agentes sociales, vuelve a tener en la regulación de la temporalidad uno de los principales puntos de fricción. Para acabar con el que todos coinciden en señalar como uno de los grandes problemas de España (solo el 10% de los contratos que se firman cada mes son indefinidos), hace varias semanas se llegó a plantear un límite al número de eventuales por empresa. Pero la incorporación del Ministerio de Economía en las reuniones ha cambiado el rumbo, con una tesis que intenta atraer a la patronal para llegar a un acuerdo definitivo antes de fin de año.

En el último documento presentado por el Ejecutivo a los agentes sociales, se incluye la posibilidad de celebrar contratos temporales en «actividades ocasionales» por un máximo de tres meses con unos límites de uso en función del tamaño de la empresa, según indica UGT; antes, se quería vincular este tipo de empleo a fijos-discontinuos, que seguirían siendo referencia para contrataciones de temporada.

Se olvida así la idea de aplicar un cupo de temporales del 15% de la plantilla para cualquier empresa. Un planteamiento rechazado en la patronal por no tener en cuenta las especificidades de cada tipo de negocio. Y menos gustó aún a los agricultores, donde los eventuales roza el 50% debido a los altibajos de la producción. Con la última propuesta, el sector primario tendría unos límites más amplios para poder utilizar los temporales.

Ayer mismo, mientras se desarrollaba la reunión, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, admitía que tenía «dudas» de que fijar un porcentaje máximo de temporales en las empresas sea «una buena solución».

Sindicatos y patronal constataron también la intención del Ejecutivo de mantener su propuesta acerca de la negociación laboral. Esto es, recuperar la ultractividad de los convenios colectivos así como la prevalencia de los provinciales o de mayor rango. La representantes de CCOO en la mesa, María Cruz Vicente, precisó «los textos que tienen que ver con la reforma laboral y la negociación colectiva se mantienen» respecto a lo que se había visto con anterioridad.

El de este miércoles ha sido el primer encuentro del diálogo social después de que la patronal se descolgara el lunes del acuerdo para incrementar las cotizaciones sociales para incrementar la hucha de las pensiones. Esa salida de los empresarios podía constituir un punto de riesgo para la negociación laboral, aunque los cauces de participación y diálogo siguen intactos.

La mesa de diálogo social ha aparcado la propuesta de modificar los ERTE(Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), una vez superada la crisis, tras la negativa de patronal y sindicatos a asumir esa tesis.

La vicepresidenta recordó que a final de año se tiene que haber adoptado el paquete «equilibrado» de medidas vinculadas a la reforma laboral. «Espero que haya acuerdo en las próximas semanas», indicó Calviño al recordar que el calendario de reuniones aborda ahora dos encuentros por semana. «Espero que tanto sindicatos como empresarios se suban al proyecto. Están de acuerdo con la hoja de ruta y veo una actitud constructiva y responsable», ha enfatizado Calviño.

Así lo exige también la Comisión Europea. Bruselas quiere que los cambios en materia laboral sean fruto de un acuerdo a tres bandas, y que el Gobierno no legisle por su cuenta.