Las gasolineras, asfixiadas, tratan de recobrar el pulso

Las estaciones de servicio han sido uno de los sectores más castigados por la crisis de la Covid-19. Sus ventas cayeron más de un 75% entre marzo y abril. Con la desescalada han recuperado la mitad de sus ventas pero ven el futuro incierto

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ

Las 447 estaciones de servicio del archipiélago tratan de recobrar el pulso tras dos meses «críticos» de caída de ventas de un 75% y en los que no han podido cerrar ni acogerse a ceses de actividad o fórmulas similares al ser consideradas por el Gobierno como servicio esencial.

Esa caída es además una media, ya que como advierte el gerente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Las Palmas, José Jorge Artiles, en algunas gasolineras la caída de las ventas ha llegado a superar el 90% durante el confinamiento, sobre todo en la zonas rurales. «Se paró todo y nosotros también pero teníamos que estar abiertos», apunta Artiles.

El representante de Petrolíferas de Canarias (Pcan), Anselmo Chinea, pone un ejemplo que deja claro la fuerte caída de las ventas y la facturación del sector: la gasolinera que este grupo tiene en Las Chafiras vende de media cada mes 300.000 litros de combustible, en abril solo surtió 66.000 litros. «Las ventas han caído al suelo», señala Chinea. Afortunadamente, la vuelta a la actividad con la desescalada ha provocad un aumento del consumo pero las cifras siguen muy por debajo de los niveles precoronavirus.

En el caso mencionado de Las Chafiras se prevé cerrar este mes de mayo con un volumen de 150.000 litros vendidos, aún un 50% por debajo. «Con esas ventas ya se cubre gastos pero no hay rentabilidad», implica Chinea En el mismo sentido se expresa Artiles, quien apunta que desde que se inicio la fase 1 de la desescalada el 4 de mayo las ventas subieron al 40% y que ahora rondan entre un 60 ó un 70% en función de la gasolinera. «La situación es aún muy complicada y no descartamos que pueda haber algún cierre», señala.

La situación ha sido muy dura para el sector en estos dos meses y en nada ayudaron las exigencias impuestas por el Gobierno de España, que consideró a las gasolineras servicios esenciales y las obligó a muchas de ellas a mantener los horarios anteriores a la crisis sanitaria (a aquellas que vendían más de cinco millones de litros al año o se situaban en vías de alta capacidad o hipermercados).

Ambos reconocen haberse sentido «maltratado» por un Gobierno que ha tomado decisiones que han perjudicado al sector y le han llevado a una situación muy complicada. «No queda otra que tirar para adelante pero no será fácil», advierte Chinea.