Los datos de la última EPA registraron unos datos demoledores para Canarias. / CARRASCO

El 92% de los jóvenes desempleados del archipiélago solo tiene estudios de Secundaria

Las crisis, señalan tanto CC OO como el SCE, «siempre se lleva por delante» en primer lugar el empleo de la juventud y de las mujeres

B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre del año revelaron recientemente unos datos muy malos para Canarias en general y «demoledores» en lo que respecta al desempleo juvenil. Según este sondeo, casi el 62% de los jóvenes menores de 25 años de las islas están en paro, porcentaje que suben hasta tasas superiores al 87% en el caso de los menores de 20 años y que empeoran en el caso de las mujeres.

Aunque esta información se debe analizar en el contexto de la pandemia, lo cierto es que la precarización y la temporalidad es un mal estructural en la comunidad autónoma cuando se habla de empleo juvenil. Una situación que la directora del Servicio Canario de Empleo (SCE), Dunnia Rodríguez, liga además a la escasa formación y cualificación de estos trabajadores. En este sentido, apunta que en el paro registrado por nivel formativo, el 92% solo cuentan con la Educación Secundaria y de este porcentaje, en mayor número solo cuentan con el nivel de educación primaria. Este déficit, indica, es un indicador para determinar «por donde se debe orientar la formación».

En cambio, según los datos del SCE, el desempleo entre personas con estudios universitarios es de un 3,27% y entre los jóvenes que han acabado FP, de un 4,2%. Además, apunta Rodríguez que el abandono escolar temprano es muy alto en la comunidad autónoma y baja de manera muy lenta. En 2019 se situó en un 20,8% y en este ejercicio el porcentaje apenas se redujo un 1%. «Esta fotografía», dice, «es importante porque indica cuál es la línea de trabajo a seguir».

No comparte totalmente este análisis la secretaria de Acción Institucional, Juventud y Mujer de CC OO, Esther Martín, quien insiste en que los altos niveles de desempleo juvenil son reflejo de una situación que se produce en todas las crisis: las mujeres y los jóvenes, que tienen los trabajos más precarizados y una tasa de empleo temporal más alto, son los que primero se van al paro. En cambio, subraya, «son un valor añadido para países terceros», lo califica de «inasumible».

La representante sindical y la directora del SCE coinciden en que es preciso modificar al sistema de Formación Profesional, de tal manera que se adecue al mercado laboral, un proceso en el que, indican ambas dirigentes, se debe contar con empresarios y sindicatos y de las consejerías de Educación y Empleo. Pero mientras Rodríguez expone las iniciativas que se están llevando a cabo para lograr los cambios precisos y cambiar la tendencia en el paro juvenil, la secretaria de Juventud de CC OO entiende que hay «falta de voluntad» política para acometerlos. A su juicio, el Plan Reactiva puesto en marcha por el Gobierno de Canarias puede ser un «buen punto de partida» y que la Formación Profesional no mire solo la parte académica, sino que se tenga en cuenta la demanda laboral.

En cualquier caso, reconocen tanto Martín como Rodríguez que las cifras de desempleo registradas en la última EPA son producto de una situación excepcional que recoge los efectos de la pandemia y no es comparable a años anteriores. En los altos indices obtenidos influye sobre todo el «cero turístico» que se ha producido en la comunidad autónoma, ya que la mayor tasa de paso, tanto entre la juventud como en el resto de la población, se registra, indican, en el turismo, la hostelería y los servicios. Según la directora del SCE, el paro entre menores de 25 seguía una tendencia a la baja «pero la crisis del coronavirus le ha dado un vuelco».

En cualquier caso, ve preciso una política específica y prestar ayuda en la inserción laboral. Economía azul, economía verde, digitalización, cambio climático, el sector audiovisual... son actividades en las que, tanto el Gobierno como CC OO, creen que se debe ahondar porque el modelo productivo cambia y la formación se tiene que llevar a cabo «en consenso con la realidad».