El ministro de Economía y el primer ministro italiano, Mario Draghi. / Efe

Italia sube al 25% el impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las eléctricas

El Gobierno de Draghi lanza un nuevo plan de estímulo valorado en 14.000 millones de euros para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra

DARÍO MENOR Corresponsal en Roma

Del 10% al 25% sube la tasa especial que grava los beneficios extraordinarios que las empresas energéticas obtienen en Italia gracias al aumento del precio del gas y del petróleo. Lo ha anunciado el Gobierno de Mario Draghi al presentar un nuevo plan de estímulo valorado en 14.000 millones de euros, destinados a hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania y que se costearán en una pequeña parte con el incremento de esta tasa especial puesta en marcha el pasado mes de marzo.

Según explicó el ministro de Economía, Daniele Franco, al término del Consejo de Ministros, este impuesto a las firmas energéticas servirá «para financiar el paquete de ayudas contra la inflación para los jubilados y los trabajadores». Está previsto que tanto unos como otros reciban una contribución estatal de 200 euros siempre que tengan una renta anual que no supere los 35.000 euros. Esa cantidad debe servir para amortiguar el impacto en los bolsillos de la subida de los precios de la energía y de los productos básicos. Italia cerró el mes pasado con una inflación del 6,2%.

Pese a la subida de la cuantía del citado impuesto especial del 10% al 25%, la medida, que afecta inicialmente al período que va desde octubre de 2021 a abril de 2022, tendrá un impacto limitado en las cuentas de las empresas energéticas, según comentaron varios analistas financieros citados por la agencia Radiocor. Las corporaciones implicadas esperaban que esta tasa les costara «entre 10 y 30 millones» a cada una, señala en un informe el banco de inversión privado Equita, pero ahora la cantidad oscilará entre 25 y 75 millones.

Otras de las medidas significativas que incluye el nuevo plan de estímulo impulsado por Draghi consiste en la ampliación durante tres meses del bono energético para las familias con rentas bajas y la reducción de los impuestos especiales sobre los carburantes hasta el 8 de julio. Dicho descenso ha propiciado un descenso de 30 céntimos al litro en el precio de la gasolina y el gasóleo en las estaciones de servicio. Esta bajada se extiende ahora también al metano.

«En el clima de enorme incertidumbre que hay, el Gobierno intenta dar, en la medida de lo posible, un mensaje de cercanía a todos los italianos. El objetivo principal de este decreto es proteger el poder adquisitivo de las familias, en especial a las que tienen rentas más bajas, y la actividad productiva de las empresas», señaló Draghi en la presentación del plan de estímulo.