Una nave industrial en subasta por quiebra de su empresa. / R. arnaiz

Cuándo soy insolvente, y cómo llego a ser inviable

Los empresarios, centrados en el día a día de sus negocios, desconocen las implicaciones jurídicas y contables por las que pueden atravesar sus compañías

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Paradójicamente será el inicio de la recuperación económica el momento en el que comenzarán a aflorar quiebras de empresas que lo han pasado mal en la crisis, pero que se han visto protegidas por diversas medidas del ámbito público. Muchos empresarios, centrados en el día a día de sus negocios y en los problemas que tienen que afrontar, no se han percatado de la situación por la que atraviesa su sociedad. Y, de repente, se encuentran con conceptos jurídicamente importantes como el de la insolvencia o el de la inviabilidad de sus empresas, sin entender al 100% qué implican.

La viabilidad se refiere en general a que «la cuenta de explotación de una empresa consigue generar tesorería», explica Luis Martín, miembro de ASPAC. «Siempre que consiga generar esa tesorería, el negocio será viable», apunta este experto, al referirse con esta explicación al buen estado de salud de su cuenta de resultados.

Al mismo tiempo, a medida que se acumula esa tesorería gracias a los ingresos que va generando el negocio, la compañía podrá disponer de dinero para reestrucutrar financieramente su balance. Es decir, tener liquidez suficienet para atender los pagos y compromisos (fundamentalmente los bancarios) sin problemas. Si no lo consigue, entonces la empresa será inviable.

Esta última situación es la que lleva a las compañías a desaparecer. Pero hasta llegar a ese punto, el empresario debería ser consciente de cuál es el camino que ha recorrido el negocio y haber analizado los problemas a los que se ha ido enfrentando en el camino. La futura reforma de la ley concursal tratará de aclarar estas circunstancias. Se trata de que el propietario del negocio intente mirar más allá del corto plazo para hacer frente el día a día de la empresa pero también tener visión de futuro.