Clientes en un supermercado. / R. C.

La inflación de la eurozona marca un récord del 5% en diciembre

El alza de precios en España se situó en el 6,7%, sobre todo por el repunte de la energía

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

La subida imparable de precios en toda la economía de la zona euro siguió sin dar tregua a finales de 2021. La tasa de inflación interanual de la zona euro se situó el pasado mes de diciembre en el 5%, una décima por encima de la subida observada en noviembre, lo que supone el mayor encarecimiento de los precios en la región del euro de toda la serie histórica, según el avance del dato publicado por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat.

Esa esacalada de los precios de la zona euro en diciembre responde a la subida interanual del 4,6% del coste de los alimentos frescos, frente al 1,9% del mes anterior, mientras que la subida del precio de la energía se moderó al 26% desde el 27,5% de noviembre.

A su vez, los precios industriales no energéticos aumentaron en diciembre medio punto porcentual más que en noviembre, hasta el 2,9% interanual, mientras que los servicios se encarecieron un 2,4%, tres décimas menos que el mes anterior.

Al excluir del cálculo el impacto de la energía, la tasa de inflación interanual de la zona euro subió al 2,8% desde el 2,5% del mes anterior, mientras que al dejar fuera también el efecto de los precios de los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, la tasa de inflación subyacente se mantuvo en el 2,6%, repitiendo por segundo mes consecutivo la lectura más alta de toda la serie histórica.

Entre los países de la eurozona, las mayores subidas interanuales de los precios correspondieron en diciembre a Estonia (12%), por delante de Lituania (10,7%) y Letonia (7,7%), mientras que los incrementos más moderados se registraron en Malta (2,6%), Portugal (2,8%) y Finlandia (3,2%).

En el caso de España, la tasa de inflación armonizada se situó en noviembre en el 6,7%, lo que implica un diferencial de precios desfavorable respecto de la zona euro de 1,7 puntos porcentuales, frente a las seis décimas del mes de noviembre.

Cualquier cálculo ha sido errático porque nunca en las últimas cuatro décadas el IPC de un mes a otro había escalado 1,2 puntos, como ha sucedido de noviembre –cuando ya registró un histórico 5,5%– a diciembre. Se trata de un nivel que no se veía desde 1992, el año de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. Encadena además su duodécima tasa positiva consecutiva y es el noveno mes en que acaba por encima del 2%, el límite que el Banco Central Europeo (BCE) considera idóneo para que una economía siga creciendo sin poner en peligro el poder adquisitivo de los hogares.

A pesar de este contexto, que afecta a toda la economía europea, la posición del BCE no pasará por subir los tipos de interés, como sí ha anunciado ya la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos.

El BCE insiste en que no subirá tipos en 2022, a pesar del giro de otros bancos centrales por la inflación. La presidenta de la institución monetaria, Christine Lagarde, indicó a mediados de diciembre que continúa siendo poco probable que la institución suba los tipos de interés en 2022, a pesar de la «significativa» revisión al alza de los pronósticos de inflación para la eurozona que ha anunciado la entidad, que se desmarca así del tono adoptado por la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco de Inglaterra, que ha adoptado este jueves su primera subida del precio del dinero desde 2018. «Sigue siendo bastante improbable que subamos los tipos en 2022, pero nos guiamos por los datos», defendió.